CAIA LA TARDE...

Caía la tarde entre espesas brumas
y con el cansancio su cuerpo se consumió.
El semblante diáfano palideció en otoños,
su rostro gentil, se tiño de inviernos.

Mas allá, en el bosque, los altos pinos acunaban las heladas.
Aún mas lejos, más allá del cielo, las estrellas replicaban cual campanas.
Si su corazón hubiese sido más fuerte, habría soportado tanta belleza.
Ignorancia del saber. Apocalipsis del alma.

Dominó sus sentidos por un breve tiempo y caminó hacia allí.
Como un silencio de semifusa, como un escaso pensamiento
llegó con su imaginación casi exhausta hasta aquellos pinos sangrantes de blanco.

Sus lágrimas se congelaron., su dolor se entregó al descanso.
No era tan fuerte su corazón;, no para soportar tanta belleza.
Y tendido quedó en aquel bosque, entre el cielo y la pradera.

Entre el día y la noche,
entre la vida y la muerte donde también su cuerpo,
se convirtió en bruma

 

Jorge Filipponi

Empleado
40 años

Buenos Aires (Argentina)
Hobby: Música clásica

 

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