MI
ABUELO, EL INMIGRANTE
Antonino está
allí,entre dos montañas,frente
a un mar transparente que lo atrapa y que
lo llama,
Sube decidido, su padre lo acompaña.
La sirena del barco lanza un estrépido,y
éste,lentamente comienza a zarpar.
La primavera baña las praderas,algunas
palmas y olivos flotan y se hunden.Un hedor
amarrillo de esmeraldas lo encuentra.
Él respira los aromas,quiere asir
la belleza suma de las olas que suenan y
se pintan de espuma
La vida zumba a su alrededor.
Se han fijado un rumbo,Argentina,la tierra
del buen Dios.
Noventa días de incertidumbre,vaivén
y sopor.
Ya llegan,un hilo marrón les indica
que allí está Buenos Aires
majestuosa-Atrás quedaron una madre
y cinco hermanos.
La multitud se precipita,baja,habla,canta
llora,quieren tocar la tierra,es la tierra
que harán fructificar.
Un paisano les había dicho que en
Olavarría encontrarían trabajo.Hasta
aquí llegaron, una familia de amigos
los recibió.
Poco a poco,día a día trabajaban
los dos, padre e hijo estaban más
unidos que nunca,amasaban la pasta familiar-
Antonino había dejado un seminario
inconcluso en su Italia natal.
Pasaron cuatro años duros,de labor
incansable,con un solo remanso,el encuentro
con los amigos que habían llegado
primero.
La memoria no espera,la melancolía
se instala,una fortuna se va formando,ya
es hora de traer el resto de la familia.
Vio partir a su padre nuevamente a la Italia
de sus amores,orgulloso y grande partía
a buscar a la esposa y los hijos menores.
Cuatro meses tardaron en regresar.La familia
se instaló cada uno comenzó
a trabajar,mantuvieron sus costumbres,las
amistades y el amor a Dios.
La fábrica de fideos prosperó-
Ya era hora de formar una nueva familia.Antonino
se enamoró, un 4 de noviembre se
casó con una bella muchachita,hija
de italianos, de gente bien.La Iglesia San
José fue testigo de esa unión
Al año, un vientre abultado y una
hija hecha nombre (mi mamá) hacen
que su vida rebose.
Le pusieron el nombre de sus abuelas;"concepción
María",
Más tarde vinieron otras hasta que
llegó el varón.
Era su orgullo y su gran amor, pero una
enfermedad muy temprana se lo arrebató
Corazón de gringo noble,corazón
de varón,no pudo soportarlo.Lo visitaba
en el cementerio desde el alba hasta que
caía el sol- Su casa parecía
vacía, ,una hemiplejia lo confinó
a un sillón y un bastón-La
vida continuaba a su pesar,sus hijas mayores
finalizaron sus estudios,le trajeron títulos
importantes, pero en su mente sólo
estaba el varón que se fue...
Pasaron los años, se casaron, y en
cada una estalló la vida.
Su primer nieta nació un 10 de noviembre(yo)cálido,acogedor.Volvió
la luz de la esperanza y una suave alegría
lo fue enbargando. Una chiquilla rubia y
charlatana le traía el bullicio y
el canto que él creía olvidado,su
corazón lo necesitaba.
Pasó los dos mejores años
de su vida,dando y prodigando su infinito
amor de abuelo,pero las heridas eran viejas,profundas,hondas,lo
habían mutilado y no se resignaban
a quedar guardadas- Así, un 20 de
marzo se fue de este mundo, a los cincuenta
y siete años,dejando una estela de
gran dolor.
Hoy lo venero y escribo este cuento como
homenaje a un vencedor,templado de presentes,
que un día le pidió al Señor
que no desamparara nunca a esta tierra,
que le dio sus frutos, su canto, también
un gran dolor, que fue su sosten, su savia...
y su Patria.
Sí su Patria también fue esta
tierra de promición.-
Nilda Edith Hoffmann
Aitala de Iriarte
Lic. en Letras,
ex docente de las cátedras Lengua
y Literatura I - II - III y Literatura Española
y Argentina.
52 años
Hobby: amo las letras y el arte en todas
sus manifestaciones
Olavarría (Argentina)
Comentario: La literatura hispano-americana
se está nutriendo de talentos jóvenes y
creativos gracias a esta maravilla de revista
virtual-Felicitaciones y todo mi apoyo.
Escribile
al autor
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