Suele arreglarse el cabello sosteniendo una mirada
insinuante.
Lo invita a mirarla
El, amante de las formas recorre el cuerpo con sus ojos,
Le encanta observar
Gesto desinteresado, corazón cabalgante
Se acerca
La toca
Ahora sus manos persiguen la piel deformando sus curvas
Sumisa se entrega.
No le importo, no me importa.
Gesto desinteresado, corazón cabalgante.
Conciente de tal estupidez,
tal vez para conservar el recuerdo de su orgullo.
Tal vez para convencerse que ha dejado de importarle
Ya su cuerpo le pertenece
Le gusta provocarlo
Le gusta como reacciona
Le gusta hacerlo de nuevo
Y no le importa. Pero luego de hacer el amor una lágrima siempre
cae en su pecho.