Eclipse, aquí estás nuevamente frente a mis ojos.
Otra vez tú, en tu plenitud y amplitud, adueñándote de los
cielos y de la mirada de curiosos
Otra vez yo, con mi inestabilidad e inquietud, mis miedos y
problemas, mi dolor y sufrimiento.
Aquí estoy perdido en la noche, en este pequeño escondite de mi
intimidad
Como siempre tú escuchando. Una y otra vez mis problemas te
cuento. Sólo te pido un favor, pasajero amigo, llévate este
dolor, llévatelo lejos donde nadie lo sepa, donde el viento
sople fuerte y sus brazos los dispersen en el vasto desierto,
que ninguna persona tenga la desgracia de encóstraselo, guárdalo
en tus sombras donde nadie las encuentre.
Tu sabes muy bien lo que por ella he sufrido, hasta la luna sabe
que me amaste, hasta la luna sabe que aun te amo, con el tiempo
sólo deseo nunca más sentirme como cuando te perdí, en ese
instante recuerdo las cosas que dije para hacerte sentir así.
En mis sueño sigo tus pasos por calles oscuras, callejones de mi
mente; Pero tu te fuiste, no fue el mismo camino que el que
eligió cada uno, ahora sólo te recuerdo, parece que fue hace
mucho y de nada sirve arrepentirse, tu estás en mi mente y debo
confesar que a ti no te he podido olvidar, de nada sirve
arrepentirse ya no importa cuánto te recuerde.
Ya las horas van pasando, tú, mujer de la noche escondes mis
secretos y dolores en tus sombras, una vez más confié en ti, una
vez más fuiste tú la que le dio su brillo a las gotas de cristal
derramadas por mis ojos.
La noche va terminando, el alba llega con un nuevo día, yo me
marcho a mi lecho con los ojos amargados de llantos, mi colilla
de cigarrillo en la mano, escuchando una triste melodía,
sabiendo que he podido decirte todo.
Me marcho, olvidando de donde vengo, sin saber por qué lloraba,
sin tener la noción del dolor que causó mis heridas, todo lo
sabes tú. Ambos tenemos un secreto que sólo tú y yo sabremos.