Me sumerjo en el mar de mi locura,
nado entre las aguas del desvarío
y busco entre arrecifes de tristeza
el amor que una vez pudo ser mío.
Los peces revuelven mi corazón,
marean mis sentidos hasta el olvido,
van desgarrando los tristes recuerdos
de todos esos amores fingidos.
Despojada del peso del deseo
voy nadando hacia el fondo del abismo.
Las aguas heladas cortan mi cara,
busco lo que pudo ser mi destino.
Y ya emerjo del mar de mi locura,
mi eterna soledad y desvarío,
la tristeza que me cala los huesos
y el alma, y se extiende en cada latido.