Extras

Nadie crea que es una locura; sólo intento (contradiciendo la regla primordial de mi actividad) usar esta voz que ha sido callada por tanto director, por tanto “jefe”, antes de que logren eliminarnos.

Naturaleza extraña: Somos en tanto conjunto. Somos mientras nuestra imagen pueda conservar ese halo decorativo, esa impresión demilleana de “cámara enfocando un carro romano cubierto por el mismo polvo que cubre el rostro del cristiano atropellado”. De no ser así, nuestro grupo desaparecerá de la pantalla. Basta recordar el cansancio visual que causaron nuestros compañeros negros. Ese monocromatismo Kuntakinteano obligó a los directores a pensar en métodos más económicos, más higiénicos y coloridos de producción. La selección de extras fue muy precisa: los que medían más de dos metros y se dejaban teñir el pelo de rubio. Las opciones para los rechazados fueron: regresar a casa o quedar librados al Ku-Klux-Klan.

Otro grupo al que están por enviar hacia el pasado es al de los extras producidos con turbantes, camellos y arena. Suele pasar cuando se intenta un papel protagónico sin permiso. “Así les fue; Así les va; Así les irá”, sentenció un cameraman de la C.N.N.

En el mundo existen muchísimos extras que intentan agruparse: Soldados anti-misiles, judíos anti-Bush, chinos anti-sars. Nosotros mismos hemos promovido acciones en tal sentido pero vivimos en un país que se encuentra fuera de foco. De hecho no tenemos eje y estamos súper-desalineados, con varios extras que se regalan al mejor postor. Yo mismo me odio por haber sido soldado nazi para Brad Pitt. Después de semejante escena cómo puedo criticar a mi propio hermano por haber hecho de cenicienta para las zapatillas del príncipe Rucucu. O a mi padre, que decidió ser saqueador en la operación “Robar el Buda del súper”.

El foco global nos va aplastando contra el marco. Ni siquiera las computadoras, ni los celulares, ni las 4x4 nos sirven para aparecer en la escena. Dicen que la culpa la tiene Maradona quien durante años fue sinónimo de la Argentina y un buen día decidió engordar hasta lo irreconocible y hablar como cubano.

Quisiera gritarle al nuevo Director, que vuelva, por favor, las luces sobre nosotros. Estamos dispuestos para la obra, aunque los actuales iluminados nos consideren prescindibles. Firmado: Ras-Put- In, extra.

julieta villarroel
Fecha de publicación: 11/08/2003


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
03/12/2003 12:10:52 »» Verónica Pereyra:
Me encantó el cuento. Me hizo reír, pensar, ponerme triste, disfrutarlo.