MAL DE AUSENCIA.
Venga, m' hijo, no se
esconda.
¡No debe tener vergüenza!
También los hombres lloramos
si nos agobia una pena.
A veces, para variar,
rumbeamos por otra senda,
y por ser gauchos curtidos
lloramos con la vihuela.
Cuando azota la desgracia
golpeando fiero a la puerta,
la guitarra con su encanto
mitiga alguito las penas.
Venga, m' hijo, no se
esconda.
¡No debe tener vergüenza!...
Y de paso, usted que puede,
¡¿por qué no apaga esa leña?!
¡Jue pucha! ¡Ni
en el infierno
puede haber tanta humareda!
Me están llorando los ojos...
¡apague, por Dios, la leña!
Venga, m' hijo, abrácemé.
¡Es lo único que me queda!
Usted sabe que a los dos
nos mata la misma pena.
Venga, m' hijo, con su
Tata...
¡Que sufre su misma pena!
Pa' qué mentir, si los dos,
sufrimos el mal de ausencia.
Ernesto González Videla
74 años
G.Posadas 1541, Beccar, CP 1643 (Argentina)
Hobby: Leer, escribir, nadar, escuchar, música.
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