Un ejemplo de vida

Don Juan iba caminando sin rumbo. Este señor era una víctima de la crisis argentina, trabajaba desde chico en una estancia, lugar del que lo despidieron con la excusa de achicar gastos. El cómo mucho otros se quedaron sin trabajo, él no tiene una familia que mantener como tantos otros que si la tienen. El tuvo una mujer pero se separó, con la misma no tuvo hijos. Juan había sido despedido de su trabajo y salió con poco dinero solo con su ropa que usaba a menudo. No tenía vehículo porque nunca le dio el sueldo para tener uno. Se puso a caminar y no sabía que le depara el destino. El quería seguir trabajando no quedarse de brazos cruzados como otros. Juan estaba asustado porque de a poco se iba haciendo de noche y el frió era invencible. El tiempo pasó y pasó y después de unas horas de caminar y caminar llegó la hora de dormir, era la primer noche fuera de un hogar, pero sueño no le faltaba había estado caminado como 6 horas o más. Luego de dar vueltas y vueltas dijo acá voy a dormir. En un monte que estaba a la orilla del camino ahí decidió pasar su primera noche.

Al pasar las horas Juan despertó con el sol muy temprano y ahí decidió seguir caminando porque quería ya encontrar un trabajo. Juan sólo llevaba muy poca plata para comer o tomar agua pero no le iba a alcanzar para vivir mucho tiempo. Y gastaba muy poco porque no sabía cuánto tiempo le iba a llevar esta ardua tarea de conseguir un trabajo. Al cruzar la mirada al otro extremo se encontró con un campo llamado: "La Gaviota". Por más que nada decía que necesitaban gente él igual entró. Llegó y pidió hablar con el encargado del lugar, luego de pasar unos instantes el señor llegó y para la tristeza de Juan le dijo que acá no hacía falta nadie al contrario capaz en unos días otra víctima te va a tener que acompañar porque el dinero no me da para pagarles a todos mis empleados o sea si se puede retirar se lo agradecería. Juan triste se fue y en el horizonte se veía venir una tormenta terrible pero él dijo voy a seguir total antes de que se venga la lluvia otro campo voy a encontrar y ahí pediré refugio. Siendo el mediodía luego de caminar horas y horas llegó a un campo llamado: "El escondite". Le dio miedo entrar porque parecía un campo abandonado estaba todo inundado y todo roto por todos lados y entonces decidió no perder el tiempo y seguir viaje, o sea no entró. A unos pocos pasos se cruzó con un pueblo ahí pidió agua para refrescar la garganta y se puso a charlar con el vendedor. Luego siguió su camino. Pasó el día y nuevamente llegó la noche pero faltaba un poco para que anochezca y Juan entró en otra estancia y dijo acá me quedo por lo menos a pasar la noche. Muy decidido entró y pidió hablar con el encargado el mismo le dijo acá gente no nos falta pero si quieres pasar la noche o unos días con los muchachos ni un problema, Juan aceptó y se fue a donde dormían los trabajadores del campo llamado La Tranquera Abierta un nombre muy raro. Llegó a ese lugar comió un plato de comida y luego de charlar hasta cansarse decidó irse a dormir. Luego llega el amanecer y Juan no quería irse. Fue y habló nuevamente con Cesar Graford que era el encargado él le dijo no necesito a nadie ya de mal modo porque era la segunda vez que le había preguntado y Juan le dijo no quiero ni necesito un sueldo sólo necesito gente que me acompañe puedo hacer cualquier cosa pero quiero estar feliz en serio no quiero un sueldo, Cesar asombrado por los dichos de Juan le dijo bueno quédate y vas a trabajar con los muchachos de la hacienda o de la cosecha como a vos te guste quédate el tiempo que quieras.

Autor: Patricio Jaeschke
Edad: 17
País: argentina
Ocupación: estudiante
Fecha de publicación: 10/06/2003


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