Sensaciones
La locura es la sicodelia perfecta.
¿Acaso estamos colgados del viento? Atravesamos esos límites
para jugar y encontrarnos con nosotros mismos. De esta forma,
la realidad se introduce a un nuevo camino donde el otro se convierte
en testigo impersonal. No salimos de ningún lugar, entramos
en más de millones. Pero nadie se entera de nuestra presencia
abarcativa en el espacio.
Las vibraciones a través de la sangre cosquilleaban. Aquella
noche, sólo los dos sabíamos qué ocurría.
Nos creíamos el universo, pero éste es tan enorme
que no éramos nada. Tomó mi mano y rozándola
sobre su rostro, acerco los labios y juntos experimentamos la
máxima intensidad del cuerpo. Las transitorias sensaciones
parecían incontables y maravillosas. Nos entregábamos
sin conciencia. Todo en su conjunto era sentir. Avanzar en lo
profundo. Volar entre castillos de magia. Olvidarse del origen.
Las sustancias exageraban las visiones y cada vez nos compenetrábamos
más. Escalábamos montañas de ilusiones esfumándonos.
En verdad éramos las bestias de nuestros yo. Habíamos
sufrido una metamorfosis interna. La combinación de esas
drogas había abierto las almas; manifestando lo que por
sí mismo el subconsciente no podía hacer, deshacer.
Pero eran mentiras. Excusas para vivir las sensaciones.
Con el tiempo la frialdad del alejamiento de sus brazos me deja
asolada. Pero las fantasías mueren en su presente y uno
tiene tres horas: pasado, presente y futuro. Horas que no coordinan
con el mundo de los vuelos.
Autor: Deborah Vallado
Edad: 16
Residencia: Argentina. Capital Federal.
Ocupación: estudiante.
Comentario: Desde luego, muchas gracias.
Fecha de publicación: 01/04/2003
El Confesionario - Comentarios sobre el texto
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Comentarios de los lectores |
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05/04/2003 19:36:58 »» Alexandra:
Deborah,me gustó los recursos literarios que utilizas en tus relato, en sí el escrito esta muy bueno, no comparto la última reflexión la que sólo existen tres horas, pasado, presente, futuro. El pasado no existe está muerto, esperar un futuro que todavía no sabemos si se convertirá en presente, tampoco lo hace existente de momento, por lo que, lo único que nos queda es el "presente", que si vivimos de los recuerdos del pasado que ya no está, o del futuro que es incierto, terminamos perdiéndolo. Cariños, no dejes de escribir, lo hacés muy bien. |
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