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Un alcohólico como tantos otros Entre
suspiros y llanto contenido, Leonor apila ropas en una maleta;
en un rincón de la habitación, un niño de
unos 12 años en cuclillas acaricia a su perrito. De pronto, se escucha el chirrido de una puerta que se abre, el niño se sobresalta, Boby con el rabo entre las piernas se refugia debajo la cama, Leonor más tranquila continúa preparando la maleta. Ingresa Ignacio con una mezcla de vergüenza
y arrepentimiento, acaricia la cabeza de Alberto. Leonor no contestó, lentamente comenzó
a deshacer su equipaje. Ignacio la abrazó, intentó
besarla pero ella dio vuelta el rostro. La tarde transcurrió placidamente.
Cuando Ignacio no bebía era un hombre muy bueno. A la madrugada completamente alcoholizado
llegó el marido. Amigos lectores: ¿Esperaban un final
feliz? Autor: María del Mar
Lago
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