Esa sombra, esa luz

Esa sombra me persigue trata de hundirme en las gélidas aguas de un mar llamado Menosprecio. Un mar tan oscuro donde no hay vida, sólo sombras. Yo, que con los años me hago más fuerte, por fin veo la luz, en aquella orilla lejana, orilla donde las tinieblas se desvanecen porque todo lo invade la luz. Esa maravillosa luz proviene de los ojos de los seres queridos, esos ojos dicen coje mi mano, no te hundas.

Sólo el verdadero amor y la verdadera amistad, aliados como parte de un sólo ser, son capaces de emitir esa poderosa luz, y los ojos son las ventanas por las que sale al mundo, grandiosa.

Ahora ya no tengo miedo, porque veo el camino, no se cuando llegaré pero llegaré, esa sombra casi diabólica no logrará hundirme más, me mantendré a flote, mirando hacia el faro, a la orilla sin nombre, que me está esperando.

Autor: Alejandro
Edad: 21
Residencia: Valencia
Ocupación: Estudiante
Comentarios: Una metáfora hecha cuento de cómo salir de lo que parece un pozo sin sombra, de lo que parece un mar sin orilla.
Fecha de publicación: 03/02/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
17/02/2003 12:41:30 »» Alexandra:
Alejandro...me gustó, se nota en tu escrito como un llanto a la vida, autobiográfico o no, bien representado en un papel. Cariños.
12/02/2003 17:01:35 »» laqueopina:
Muy bien redactada la historia. En mi opinion parece una historia de auto ayuda. Genero literario del cual no soy fanatica.