Matrimonio de terror (historia real)

Victoria, 45 años, descendiente de árabes,"solterona","flaca", huesuda, encorvada, dientes grandes, desparejos y salientes. En fin, bien fea, de movimientos torpes, pero de una bondad infinita.

Sus hermanas, Yamila y Basime, la adoran, tanto como otros familiares, amigos y vecinos. Victoria está siempre dispuesta a colaborar con todo "el mundo".

En una localidad distante 800 kilómetros, residía Farid, un viudo con dos hijas de 14 y 16 años.

Unos amigos le comentan de Victoria, una buena mujer, también descendiente de árabes, como él, le aconsejan que viaje, la conozca, - “Mira, no es una belleza, pero te aseguro que será una buena esposa y una madre para tus hijas”.

Al poco tiempo Farid conoció a Victoria y al cabo de pocos días iniciaron un noviazgo.

El, elegante, buen mozo, muy correcto, despertó prontamente la simpatía y el aprecio de todos, quienes comentaban:
-“Se merecía esta felicidad, es tan buena”

A los dos meses de conocerse, Farid le escribió, proponiéndole matrimonio.

Se celebró la boda con una ceremonia sencilla, pero con mucha alegría.
Los recién casados, viajaron a una playa muy bonita y tranquila. Desde allí, victoria escribió a sus hermanas.- “Soy muy feliz. Las extraño. En la arena escribo el nombre de ustedes”.

Esta felicidad duró sólo una semana.

Al llegar a su nuevo hogar (así lo creyó ella), todo se convirtió en una pesadilla.

Farid se casó con ella para que le sirva a él y a sus hijas. Estas trataron cruelmente a Victoria, desde el primer día, el padre las secundaba.
Pasó un año de torturas físicas y psicológicas.

Las niñas quisieron prepararse ellas mismas la comida, Victoria más de una vez fue a dormir sin probar bocado.

Farid obligó a su mujer a coser calzoncillos para una fábrica, diciéndole: - “Te vas a ganar el pan, no esperes que te mantenga”.

Todo lo soportó con resignación. Ni una palabra a sus hermanas, para no preocuparlas.

A lo único que se opuso firmemente, fue cuando su marido la quiso prostituir.

Lloró, imploró y por primera vez alzó la voz -NO!!!!! ESO NUNCA!!!!!!!

Farid, enfurecido, levantó una silla y la golpeó, ella intentó proteger su rostro con las manos y terminó con un dedo quebrado.

Una vecina, compadecida, le escribió a las hermanas de Victoria, éstas acudieron prontamente y se la llevaron.

Rodeada de sus seres queridos, aparentemente es la misma "Victoria" de siempre, pero, lleva dentro el infierno que le tocó vivir, cuando creyó poder tocar el cielo con las manos.

Autor: María del Mar Lago
País: Argentina
Residencia: Argentina
Hobby: leer y escribir
Fecha de publicación: 08/11/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
07/04/2003 13:32:41 »» ESTHER:
Me gustó mucho. Cada día me entristezco más escuchando u oyendo historias así. En fin... Una vez más, me has enternecido, Marimar.
04/02/2003 9:29:00 »» masatu:
Me ha gustado mucho ese relato, pobre Victoria, lo que tuvo que pasar, aún hay gente que cree que los hombres son raza superior a la mujer, y desde luego los arabes lo creen, yo he trabajado con ellos, son buena gente, pero cuando lo oyes hablas acerca de las mujeres, ufff, mejor taparse los oidos.
Bueno un saludo, me gusto mucho tu relato.
16/11/2002 16:06:29 »» Ken Jairo:
Hay personas que se crían para ser ovejas y otras para ser pastores.
Aparentemente Victoria vivió un infierno; lo que no sabía era que ella lo era. Comprendo que su debilidad le obligó a someterse. En todo caso merece ser respetada su condición de oveja.