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La moneda Caminabas ya tarde por la calle
y te vi parada en la mitad de la cuadra, Al acercarme, tus ojos parecían los
faros de un cuerpo admirable Y sin pensar repliqué ¿Sólo por una moneda? Y un sonido parecido al canto de un ángel
respondió, Y nuevamente se escuchó tu respuesta, Esa, que llevas en el corazón y que
sólo le pertenece a una, Y como hipnotizado respondí… Esa moneda a la cual te referís, siempre
tuvo dueña Autor: Juan Jose Grimaldi
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