TODO MORIRÁ CUANDO YO MUERA

Sentarse bajo los volcanes a observar el cielo límpido de una ciudad con olor a costumbres posadas en un lago; dejarse llevar por el olor de las jacarandas en abril las gardenias y las rosas. Saberse vivos para una tarde lluviosa poder festejar el simple hecho de estar vivos.

Todos estos son enormes privilegios de la vida, y aunque han ido perdiendo su esencia, hay quienes admiramos éstas y demás grandezas de nuestra existencia. Hay quienes todavía nos despertamos con la gran dicha de tener un día a cuestas, los que aún tenemos fe y quimera en la humanidad.

Camino descalza frente a la playa que rodea Cozumel, ahí entre el azul turquesa del mar, me pongo a pensar y afirmo tal frase: "Que el mundo puede ser cruel mil veces, porque a cambio, nos deslumbra otras tantas".

El atardecer es el espectáculo que mis ojos observan, entonces, pienso que tengo miedo que un día la vida retire los privilegios que ha puesto en mí y que hasta hoy disfruto al máximo. Siento que un día alguien lanzará una saeta maligna como pago a tantas cosas buenas que he tenido.

Hablo de la risa, la alegría, la tristeza y las lágrimas, mis padres y mi familia, mis sueños y mis metas. La oscuridad ilumina el mar. Ahora sé que sólo soy una más en este mundo, con quimeras, ambiciones y miedos. Me resigno a saber que nunca tendré los elogios, la belleza y la fragilidad de mi hermana, sé que nunca seré la estudiante de dieses; se que será difícil hacer a un lado la timidez que tiene su raíz en la infancia, sé eso y muchas otras cosas más.

Sí, todo eso lo sé, pero también sé, que tengo una vida entera en blanco, y, que de mí depende iluminarla para cumplir mis sueños; se que mi presencia es imprescindible para mi familia; sé que tal vez no seré la mejor estudiante, pero soy constante y cada día tengo ganas de aprender más.

Ya no me importa tener la blancura y fragilidad de mi hermana, cuando tengo la vida, el deseo, las metas, la voluntad, el amor y la necesidad de ser feliz aquí y ahora.

La arena comienza a calar mis pies es cálida y es hermoso poderla sentir en mis pies, así como es hermoso poder ver el mar y las estrellas, pero definitivamente, es más hermoso poder tener vida, porque: Todo morirá cuando yo muera.

Pero... ¡Que rápido ha transcurrido el tiempo!, las olas están más embravecidas que nunca, en mi mente no cabe tanta belleza. Ahora, solo quiero evocar el poema de Sabines:

SI SOBREVIVES, si persistes, canta,
sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama,
apresúrate, el tiempo de las horas
barre las calles, los caminos.
Los árboles esperan: tu no esperes,
Éste es el tiempo de vivir, el único.

Isabel Uribe
16 años
Distrito Federal (México)
Comentario: Es bueno, que exista una página dedicada a las personas que empezamos a escribir.

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