En mi camino he considerado:
El rostro de los viejos labrados en ayeres.
Las manos de los pibes,
disfrazadas de niebla y de frío.
Y el difuso descanso de los pobres,
sobre los extensos pechos de la noche
La elegía del viento
socavando zaguanes y galpones
La espectral quietud de las esquinas
todavía desbordadas por fantasmas.
Y las ahora serenas bocacalles
-rompecabeza formado
por ruinosos adoquines-
...Noche transgredida de estrellas
Noche de pájaros dormidos
Noche de endriagos y de timadores
Barrio del norte,...
que ha depuesto
su trémula existencia
La noche me ha sorprendido
quebrando el influjo de la reciente luna
Sorteando las menoscabadas veredas
Surcando desiertos de calles y de avenidas
Todo para llegarme hasta tu casa...
Toda esta osadía, tan sólo...,
para pasar por tu puerta.