DIA DEL INOCENTE

El úlmtimo año, en el día del inocente, se me ocurrió una idea para hacerle a mi papá. El es un hombre de 50 años que siempre anda en bicicleta y trabaja generalmente en el campo. En ese momento mi papá no tenía trabajo, y como todo desocupado, estaba buscando un empleo porque la situación se le hacía dificil. Igualmente, como otros de la familia teníamos trabajo, no tenía mayores problemas. Quizá por esto me permití hacerle esta broma que voy a contarles.

El día del inocente cuando yo llegué a mi casa él trató de engarme, diciéndome que me precisaban. Es decir, que querían que vaya a trabajar a un lugar que estaba muy alejado. Yo enseguida me di cuenta que quizo engañarme y entonces sonreí pero igual le dije que iba a ir a la tarde. Y en ese momento se me ocurrió hacerme la seria y decirle que habían llamado por teléfono porque lo necesitaban en un campo para hacer un trabajo. Como él tenía mucha necesidad de trabajar enseguida se olvidó que era el día del inocente y me preguntó quien había llamado. Yo le dije que no recordaba bien el nombre que era algo así como Ricardo, pero no estaba muy segura. Pero también le dije que había anotado bien la dirección y que era en un escritorio del centro, que vaya porque lo iban a estar esperando. Entonces, en menos de un segundo, sin saber bien de qué trabajo se trataba agarró su bicicleta y se fue hasta la dirección que le había dado.

Cuando llegó, se presentó y dijo que había recibido el mensaje y que por esto había llegado al lugar. Según me contó él, estuvo insistiendo varias veces, porque el empleado que lo atendió no sabía nada. Por esto habló con 3 o 4 de las personas del escritorio, pero como era de esperar nadie sabía nada. Igualmente, y por su insistencia, aceptaron tomarle los datos, aunque en realidad no les iban a servir de nada porque no tenían ningún trabajo para darle.

Después, cuando volvía en bicicleta a casa, según me contó, recordó que era el día del inocente y se dio cuenta que lo había engañado. Pero como él había intentado hacerme lo mismo a mí, no le quedó más remedio que reirse y contarme cómo había sido la situación.

Laurita
Empleada
Cnel. Pringles (Argentina)
27 años


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
28/02/2009 19:45:26 »» ana:
no lo leiiiiiiiiiiiiii ja ja es trucho

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