DIA DEL INOCENTE
El úlmtimo año, en el día
del inocente, se me ocurrió una idea para hacerle a mi papá.
El es un hombre de 50 años que siempre anda en bicicleta y
trabaja generalmente en el campo. En ese momento mi papá no
tenía trabajo, y como todo desocupado, estaba buscando un empleo
porque la situación se le hacía dificil. Igualmente,
como otros de la familia teníamos trabajo, no tenía
mayores problemas. Quizá por esto me permití hacerle
esta broma que voy a contarles.
El día del inocente cuando yo llegué a mi casa él
trató de engarme, diciéndome que me precisaban. Es decir,
que querían que vaya a trabajar a un lugar que estaba muy alejado.
Yo enseguida me di cuenta que quizo engañarme y entonces sonreí
pero igual le dije que iba a ir a la tarde. Y en ese momento se me
ocurrió hacerme la seria y decirle que habían llamado
por teléfono porque lo necesitaban en un campo para hacer un
trabajo. Como él tenía mucha necesidad de trabajar enseguida
se olvidó que era el día del inocente y me preguntó
quien había llamado. Yo le dije que no recordaba bien el nombre
que era algo así como Ricardo, pero no estaba muy segura. Pero
también le dije que había anotado bien la dirección
y que era en un escritorio del centro, que vaya porque lo iban a estar
esperando. Entonces, en menos de un segundo, sin saber bien de qué
trabajo se trataba agarró su bicicleta y se fue hasta la dirección
que le había dado.
Cuando llegó, se presentó y dijo que había recibido
el mensaje y que por esto había llegado al lugar. Según
me contó él, estuvo insistiendo varias veces, porque
el empleado que lo atendió no sabía nada. Por esto habló
con 3 o 4 de las personas del escritorio, pero como era de esperar
nadie sabía nada. Igualmente, y por su insistencia, aceptaron
tomarle los datos, aunque en realidad no les iban a servir de nada
porque no tenían ningún trabajo para darle.
Después, cuando volvía en bicicleta a casa, según
me contó, recordó que era el día del inocente
y se dio cuenta que lo había engañado. Pero como él
había intentado hacerme lo mismo a mí, no le quedó
más remedio que reirse y contarme cómo había
sido la situación.