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Sueño
Aquella noche profané mi soledad, después de beber furtivamente de unos labios... Por fin pude dormir en calma. Soñé que dos escritores se soñaban más allá de dos teclados.. Soñé que dos escritores declaraban en soledad sus silencios. Soñé que dos escritores conversaban mirándose a los ojos, mientras copulaban nuevas dimensiones, nuevas historias, nuevas páginas de un libro que ya no está en blanco. Soñé que dos escritores se ungían en vino, liberando sus miedos, rebanando las fronteras de lo cotidiano, lo trivial, castrando convencionalismos. Soñé que esos dos teclados eran sólo uno y los dos escritores acariciaban sus historias, una historia. Soñé que dos escritores se amaban sin secretos. Soñé que no soñaba. Autor: Ana María Fuster
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