EL ULTIMO SUEÑO
El viento traía el rumor de las olas al romper contra
el acantilado. Las gaviotas gritaban su felicidad volando y corriendo
por la pequeña playa.
Trataba de concentrarme en una idea que tardaba en concretarse, ya que
la soledad buscada no era completa.
Me apasiona el mar, es como una constante renovación, inquieta. Cada
ola deshecha deja al retirarse un recuerdo de caracolas, de profundidad
sacada a la superficie, de misterio que seguirá siéndolo tal vez, eternamente.
En eso estaba, cuando de pronto el sol fue eclipsado por una sombra
halada, mitológica, el pájaro "sabelotodo".
Con un chillido agudo, desagradable, se posó cerca mío tratando de ver
qué era lo que escribía; pero cerré el cuaderno mirándola fijamente.
Me dijo que no importaba pues había leído algunos de mis escritos, considerando
que eran demasiado simples, faltándoles consistencia. Contar un suceso
pasado no era crear. Crear era establecer, fundar, introducir por primera
vez una cosa, contribuyendo al progreso de la realidad social.
Sus pupilas se dilataron y volvieron a ser un punto pequeño, para volver
a dilatarse llenos de furia. Grité que el lenguaje sencillo, espontáneo,
era para que todos lo entendieran, yo era humilde y simple, aunque hubiera
leído a Hegel, a Carducci, Papini, Daudet, Cornielle, Dante, entre otros...La
libertad de realizar el arte es para todos y como cada uno lo sienta.
Si he tenido la suerte de poder estudiar, recorrer todas las artes,
viajar para aprender, lo fue gracias a la posición social de mi familia.¿y
los demás?¿tienen la obligación de haber leído la "Sontaxis Latina"
para exponer sus sueños?
Tuve que apartarme violentamente para evitar ser golpeado por una de
sus enormes alas.
_¡Que aprendan!
-El arte como la fe, aunque imperfectos pueden hallarse aún en los niveles
culturales mas bajos!-contesté fuera de mí, levantándome para alejarme
presuroso del lugar.
Oí su desapasible grito:¡Iluso, te crees un escritor y no eres mas que
un incipiente aprendíz! Gente como tú hay demasiada ¿para qué están
los eruditos, los grandes autores?.
Mientras corría repliqué:¿y las oportunidades?¡Se aprende con los errores!
Pasó sobre mí con sus alas desplegadas, sus garras corvas y agudas me
empujaron hacia el abismo mientras graznaba:¡No te necesitamos!¡No los
necesitamos!.
Caí sobre la playa, espantando a las gaviotas cuyos picos anaranjados
se abrían emitiendo sonidos guturales, destemplados. La hojas sueltas,
en blanco de mi cuaderno volaban entremezcladas con el plumaje de las
aves.
Solo, en mi cuarto, oigo aún los sonidos que llegan desde lejos. No
sé si aún perduro en el sueño o he despertado a la realidad.
Comencé lentamente a romper hoja por hoja, los cuadernos en los que
me entretenía escribiendo las ideas que, como pájaros enjaulados, volaban
enloquecidamente en mi cabeza. No quería volver a leerlos ,para qué,
si el tamiz por el cual debían pasar había estrechado aún mas sus hilos
de alambres, implacables, estrictos.
Con tristeza, con gran dolor, arrojé todo en el cesto, donde iban a
parar mis ilusiones, hechas con la seguridad de creer en la posibilidad
de mostrar que sin palabras soeces, sin atacar la religión, la política,
ni a los demás, se puede entrar en un mundo en donde hasta la poesía
ha perdido el encanto de la honestidad.
Sueño y verdad se han entremezclado. Comprendo ahora que hay una fuerza
mas poderosa que el ideal, que el deseo, que la voluntad......
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Antonio Guillermo Molina
70 años
jubilado
Buenos Aires Capital(argentina)
Hobby: Todas las artes, viajar, tener animales
Comentario: No soy desagradecido, por eso siempre estaré en deuda con
El Confesionario que me ha dado esta gran oportunidad de la cual disfruto
enormemente