LA CONCIENCIENCIA

Todas las noches al acostarme, tenía el mismo sueño. Era un pedazo de roca a la orilla del mar. Bastante grande, casi amorfa, tenía el aspecto de una gran cagada, irónica forma, pues ahora me doy cuenta. Después de varios años soñando con ella.
A dormir... Buenas noches....

" Sí, allí seguía... Como el peso de una conciencia dormida durante 500 años. Me causaba un gran dolor, pero no podía evitarlo. Todas las tardes al salir de mi tonta y autoimpuesta rutina, tenía que salir a observarla.

¿Sufriría? ¿Se daría cuenta de su inútil destino? Cruel por inmóvil, triste realidad... Meditaba todo eso mientras la observaba...

Coño, despiérta, levántate y lucha. --Le grité una tarde de verano.

De pronto un escalofrío corrió por todo mi cuerpo. Por un momento me puede ver a mi misma, a mi tierra borincana. Corrí.
No regresé nunca más. "

Ana María Fuster Lavín

Editora, redactora de textos escolares, correctora legal
32 años
San Juan (Puerto Rico)
Hobby: leer, escribir, soñar, respirar

Comentario: Gracias a El Confesionario, que nos permite sacar las ideas,
los pensamientos más escondidos, a golpe de palabras....


Escribile al autor


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
No hay comentarios disponibles para este texto. Te invitamos a enviar el tuyo!

Sueños y PesadillasHistorias de CiudadesDiario Intimo
El cuento del TíoCuentos para AdultosTutti FruttiConfesiones
Recuerdos de la InfanciaEditorialStaff