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LA CONCIENCIENCIA Todas las noches al acostarme, tenía
el mismo sueño. Era un pedazo de roca a la orilla del mar. Bastante
grande, casi amorfa, tenía el aspecto de una gran cagada, irónica
forma, pues ahora me doy cuenta. Después de varios años
soñando con ella. " Sí, allí seguía...
Como el peso de una conciencia dormida durante 500 años. Me causaba
un gran dolor, pero no podía evitarlo. Todas las tardes al salir
de mi tonta y autoimpuesta rutina, tenía que salir a observarla.
Ana María Fuster Lavín Editora, redactora de textos escolares, correctora
legal Comentario: Gracias a El Confesionario,
que nos permite sacar las ideas,
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