SUEÑO LITERARIO

Un hombre cincuentón y soltero, ocupaba una vieja casona en el suburbio de la capital. Pasaba todo el día leyendo, y había llegado así a adquirir una vasta cultura. Pero un día descubrió que nada de lo que había leído le parecía creíble. Miles de personajes que pasaron por sus manos narraban historias sin sentido. Cientos de lugares exóticos describían mundos deshabitados. Todo parecía una gran mentira.

Vestido en su traje de Hitler quemó uno a uno todos los libros que estaban a su alcance. Desde lejos se escuchaba un llanto literario, un sonido que estremecía hasta el más fuerte. Se transformaron en cenizas Borges, Cervantes, Machado, Benedetti, las mil y una noches, un principito y aquella canción desesperada.

Cuando la tarea estuvo terminada se sintió aliviado. Pero esta sensación fue transformándose, con el transcurso del tiempo, en un vacío muy difícil de llenar. Sólo y desesperado lloró en cada rincón. Por cada hoja que había destruido se le caía una lágrima.

Un día, para que decir el momento si ya no existían mañanas tristes, ni atardeceres musicales, ni noches de luna llena en su vida, sintió un sonido que lo llamaba desde el escritorio. Se levantó de la cama y caminó pacientemente hasta allí. Abrió la puerta y miró: sobre una mesa estaba abierto un libro de páginas blancas y sobre éste una pluma esperando ser utilizada.

En ese momento se dio cuenta de que sí había una solución para el error que había cometido: toda la literatura quemada aún existía, estaba muy comodita en su mente y nadie podía sacarla de allí. Excepto él, entonces se sentó y comenzó a escribir.

Pudo renacer a Alicia en su país de las maravillas, a Juancito caminador, al otro yo de Borges y a tantos otros personajes que desde el fuego habían tomado la poción del sueño eterno. Porque la literatura puede dormir, pero siempre hay alguna personita en este mundo que esté dispuesto a despertarla.

Nicolás

Escritor y estudiante
17 años
Coronel Pringles (Argentina)
Hobby: Escribir, leer, internet, cine y televisíón

Comentario: Lo escencial es sólo visible por el corazón. No dejés que el mundo te haga ver cosas malas. Sólo mira tu interior.

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