Günther Grass: 'Bush y Husein han tomado a Dios
como rehén'
El
premio Nobel de Literatura de 1999, Günter Grass,
asegura, en un discurso que pronunciará esta
noche en Halle (este de Alemania), que ambos bandos
en la guerra de Irak están siendo guiados por
una visión fundamentalista y que "han tomado
a Dios como rehén".
"El
fundamentalismo religioso le da el poder a ambas partes
de abusar del concepto de Dios, sagrado para todas las
religiones, y han convertido a Dios en su rehén
siguiendo sus respectivas concepciones fanáticas",
dice Grass en su discurso -difundido por la agencia
de prensa DPA- que pronunciará al recibir el
Premio Halle.
El escritor
sostiene además que la frase de George W. Bush,
según la cual "quien no está con
nosotros está contra nosotros", "pesa
como un eco de tiempos bárbaros sobre todo lo
que ocurre actualmente" y el lenguaje del mandatario
estadounidense se acerca "cada vez más al
de sus enemigos".
Grass añade
que Estados Unidos se ha ido alejando paulatinamente
de la imagen que durante años han tenido de ese
país los alemanes como el generoso patrocinador
del Plan Marshall y como la nación que ayudó
a Europa a dejar atrás su época colonial.
"No
sólo nosotros experimentamos ahora cómo
esa imagen con los años ha ido palideciendo hasta
convertirse en una distorsión. También
muchos ciudadanos estadounidenses, que aman a su país,
están horrorizados por el desmoronamiento de
sus valores primordiales y por la arrogancia del poder
doméstico", dice Grass.
"Me
sumo a ellos para protestar contra el brutal ejercicio
de la injusticia del más fuerte, contra las limitaciones
de la libertad de opinión, contra una política
informativa que sólo puede compararse con la
de regímenes totalitarios y con el cálculo
cínico que acepta la muerte de varios miles de
mujeres y niños si eso sirve para defender intereses
económicos y de poder", asegura Grass.
Deterioro
de los valores democráticos
Grass sostiene
también que no son Sadam Husein e Irak quienes
ponen en peligro a EEUU sino "el presidente Bush
y su Gobierno quienes impulsan el deterioro de los valores
democráticos, le causan daños a su país,
ignoran a las Naciones Unidas y horrorizan el mundo
con una guerra contra el derecho internacional".
El autor
de "El tambor de hojalata" reconoce además
que la actitud del canciller alemán, Gerhard
Schröder, y del ministro de Asuntos Exteriores,
Joschka Fischer, le ha hecho sentirse "un tanto
orgulloso" de su país y pidió a los
alemanes que, pese a la frustración actual, perseveren
en su rechazo a la guerra.
"La
piedra que tratamos de llevar hasta la cumbre de la
montaña está otra vez en el valle. Llevémosla
otra vez hasta arriba aunque sepamos que apenas lleguemos
volverá a rodar para esperarnos al pie de la
montaña. Al menos eso, la protesta que nunca
termina, sigue siendo posible", dice Grass en alusión
al mito griego de Sísifo.