Buscan democratizar el arte cibernético
Los espectadores podrán interactuar con las
obras creadas por artistas digitales de talla mundial.
El
arte cibernético es considerado todavía
"marginal" e incluso "elitista"
debido a que el acceso a estas obras depende de los
conocimientos y la tecnología de que dispone
el espectador, considera el artista mexicano Eugenio
Tisselli, quien desde hace cinco años se dedica
a la creación de software para creaciones artísticas
en Barcelona.
Dicha marginalidad se ve contrastada por la creciente
facilidad que existe tanto para acceder a las tecnologías
de diseño y manipulación de texto, imagen
y sonido que existen en el mercado, como para mostrar
las obras en la red, sin necesidad del apoyo de instituciones,
señala Vicente Matallana.
En opinión del director ejecutivo para Latinoamérica
de rhizome.org, una de las comunidades virtuales de
artistas digitales más importantes del mundo,
el arte cibernético supone una forma de producción
y difusión más independiente y autogestiva;
por lo tanto, "más democrática".
"Es la primera manifestación artística
que parte de la clase media para la clase media",
argumenta Matallana, quien observa un importante crecimiento
de la comunidad interesada en el net-art, verificable
en el hecho de que el sitio neoyorquino www.rhizome.org
cuenta con 28 mil miembros de 118 países, tras
haber sido lanzado con apenas un millar hace ocho años.
Para acercar al público mexicano las obras de
arte cibernético de los creadores de vanguardia,
la muestra Skip Intro/Replay abre sus puertas a partir
de hoy en el Centro de la Imagen como parte del encuentro
de arte digital RE:Tecnogeist, una nueva vertiente del
cuarto festival internacional de música electrónica
Tecnogeist en la que participan Tisselli y cinco artistas
ganadores del concurso alt.interface organizado el año
pasado por rhizome.org, entre un total de 16 exponentes.
"A la gente le cuesta trabajo involucrarse en
esta experiencia porque no siempre está familiarizada
con el uso de una computadora ni comparte su lenguaje",
considera el ingeniero cibernético sobre un arte
que consiste en la creación de obras hechas en
computadora para ser experimentadas en este mismo medio.
Es posible tener acceso a la mayoría de las
obras, señala, si la computadora cuenta con una
plataforma Windows, la más común, que
permite ver creaciones hechas en programas como Flash,
"pero hay otras plataformas como Linux que no todo
el mundo tiene".
"Por esta razón no diría que el
arte cibernético es democrático sino anárquico,
puesto que huye de todo tipo de autoridad y busca compartir
el conocimiento libremente", indica el profesor
de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Humanizar la tecnología
Mientras las piezas de rhizome.com presentan diseños
alternativos que en pantalla dan acceso a información
específica, Tisselli se aparta de su tendencia
interactiva para presentar una obra que requiere de
un ser "pasivo", al hacer una crítica
del espectador como pieza clave de la sociedad capitalista.
Tisselli programó otra de las piezas estrella
de la muestra, del artista barcelonés Antoni
Abad. El proyecto que se presenta dese hace dos años
en www.zexe.com consiste en que los usuarios descarguen
un "virus benigno" que se materializa en pantalla
en la imagen de una mosca cada vez que se conectan a
internet y permite al usuario comunicarse con las moscas
que están en línea.
"Se trata de humanizar la tecnología",
dice Abad, cuyo proyecto le permite observar un crecimiento
constante en las comunidades de moscas virtuales.
En la escena mundial, México es un país
cuya producción de arte cibernético es
reconocida a nivel internacional, coinciden Tisselli,
Abad y Matallana, junto con Lilia Pérez Romero,
curadora de la muestra.
"Falta que se unan las instituciones que han dado
impulso a esta rama del arte porque las acciones son
muy dispersas", señala Pérez Romero.
Tras destacar las acciones que, con este propósito,
han realizado instituciones como el Laboratorio de Arte
Alameda, el Museo Tamayo y el Centro de la Imagen, subrayan
la necesidad de crear más foros que pongan en
contacto a los artistas cibernéticos.
"RE:Tecnogeist es un buen paso", afirman
Pérez Romero y Matallana. Para este último,
la Ciudad de México podría ocupar el quinto
lugar del mundo en arte cibernético, después
de Tokio, Nueva York, Berlín y Barcelona.