García Márquez, un fenómeno único
"Vivir
para contarla" va por la octava edición
en la Argentina. Además, planea un libro de cuentos
de amor.
En una semana, Editorial Sudamericana cargará
las librerías de Buenos Aires con la octava edición
del primer tomo de Vivir para contarla, las memorias
de Gabriel García Márquez. Ocho ediciones
—arriba de 145.000 copias vendidas— no son
el promedio de venta acostumbrado para el mercado editorial
argentino. Pero García Márquez no tiene
ninguna relación con ese promedio. Con la nueva
edición de Vivir para contarla, todo su catálogo
reverdece. Relato de un náufrago tendrá
su edición número setenta; El Coronel
ya tiene quien le escriba, entrará en la 73;
Crónica de una muerte anunciada en la 83; Increíble
y triste historia de la Cándida en la 36.
Y
Cien años de soledad, el clásico, el libro
que Buenos Aires vio antes que el resto del mundo, anda
ya por las 126 ediciones.
Todo
esto sucede hoy, mientras Gabriel García Márquez
festeja sus setenta y cinco años de vida en su
casa del Distrito Federal Mexicano junto a su mujer
Mercedes Barcha. Está bien, dicen sus editores,
cada vez más lejos de la sombra que un cáncer
linfático detectado en 1999 proyectó sobre
su salud. Por estos días, García Márquez
ya trabaja en el segundo tomo de sus memorias que tiene
fecha de salida para este año. Aunque podría
haber un lanzamiento intermedio.
Se
trata de un largo anhelo del escritor colombiano. La
edición de un volumen de Cuentos de amor, acumulados
en años de escritura, que ya había anunciado
antes incluso de ponerse a trabajar en las memorias.
Los
Cuentos de amor estarían disponibles antes del
segundo tomo de Vivir para Contarla. Según adelantó
el propio García Márquez, en esta parte
se abocará a narrar los hechos de su carrera
como escritor hasta el año 1982 cuando obtuvo
el Premio Nobel de Literatura.
En
la tercera y última parte de las memorias, que
no tiene aún fecha de edición, García
Márquez escribirá sobre sus amistades
más entrañables, incluida su particular
relación con Fidel Castro.
La
edición de estas memorias ha generado un fenómeno
particular en la carrera de García Márquez.
El grado de expectativa que causó el lanzamiento
del libro en Bogotá excede los márgenes
del consumo editorial. Más allá de los
sucesivos embates de Harry Potter, no suelen abundar
crónicas sobre largas colas de vigilia en librerías
o asaltos estratégicos a transportes de libros.
Esas cosas sí pasaron en Bogotá la semana
de 2002 que Vivir para Contarla llegó al público
y equiparan al Premio Nobel con el culto de una estrella
pop.
Como
la también colombiana Shakira, a quien García
Márquez recibió dos semanas atrás
en su residencia del Distrito Federal luego de un concierto.
Nacido
en Aracataca, un pueblo colombiano que creció
y se desvaneció al compás de la explotación
bananera, García Márquez instaló
con la edición de Cien Años de soledad
el reinado del realismo mágico en la literatura
latinoamericana de los últimos treinta y cinco
años.
La
novela se tradujo a treinta y cinco idiomas y con treinta
millones de libros repartidos en todo el mundo, es la
obra de un escritor latinoamericano más vendida
de la historia.