Estudio explora literatura de puertorriqueñas
en los EEUU
El
estudio de Carmen S. Rivera "Kissing the Mango
Tree" ("Besando el árbol de mango")
representa el primer intento de explorar a fondo las
particularidades de la literatura escrita por puertorriqueñas
en los EEUU.
Según Rivera, estudios anteriores se han enfocado
en la literatura escrita por puertorriqueños
en este país, en la cual se han perpetrado ciertos
mitos y estereotipos de la experiencia puertorriqueña
-sobretodo de la mujer- fuera de la isla.
En
"Besando el árbol" Rivera examina las
contribuciones de 6 escritoras puertorriqueñas
y su lucha por expresarse artísticamente cuestionando
con su narrativa el discurso literario tradicional de
los EEUU y de Puerto Rico que pretendía, según
ellas, dejarles fuera.
Estas
escritoras -Esmeralda Santiago, Nicholasa Mohr, Rosario
Morales y Aurora Levins Morales, Sandra María
Esteves, Luz María Umpierre-Herrera y Judith
Ortiz Cofer- utilizan el inglés casi exclusivamente
como lengua de creación literaria.
La
determinación de describir su experiencia en
inglés y el no conformarse a los estereotipos
de la mujer puertorriqueña en los EEUU son dos
elementos que, según la autora, han contribuido
a la resistencia con la cual fueron recibidos sus textos
en un principio.
LA
PRESENCIA INVISIBLE.
En
la introducción Rivera traza una línea
cronológica de la literatura puertorriqueña
en este país que comienza a finales del siglo
XIX con figuras como Eugenio María de Hostos,
Lola Rodríguez de Tió y Ramón Emeterio
Betances quienes huían del gobierno colonial
español y perseguían desde los EEUU el
ideal de la independencia para la isla.
Según
Rivera, el paso de Puerto Rico a manos estadounidenses
en 1898 y el Acta Jones de 1917 que le otorgaba la ciudadanía
estadounidense a los puertorriqueños sólo
facilitaron la emigración masiva de isleños
a los EEUU, escapando esta vez la pobreza que se vivía
en la isla debido al cambio de una economía agrícola
a una industrial.
Durante
la década del 50 cuando comienza a solidificarse
el proceso de industrialización, se estima que
unos 500.000 puertorriqueños emigraron a los
EEUU, la mayoría campesinos.
En
la literatura de esta época se destacan las obras
de René Marqués, José Luis González,
Pedro Juan Soto y Emilio Díaz Valcárcel,
miembros de la llamada "Generación del 40",
quienes describieron las condiciones opresivas del puertorriqueño
en Nueva York.
Según
la autora, salvo la presencia de Lola Rodríguez
de Tió durante la primera ola de escritores puertorriqueños
en Nueva York y de Julia de Burgos durante la segunda,
la presencia de la mujer en estos textos es prácticamente
invisible.
Si
esto resulta cierto para la mujer puertorriqueña
cuya experiencia en los EEUU era vista como temporera,
más aún es así para la nacida o
criada fuera de la isla, entre idiomas y culturas frecuentemente
en fricción.
Rivera
cita como ejemplo a Nicholasa Mohr, quien confiesa sentirse
igualmente invisible en la literatura estadounidense
y en la puertorriqueña: "Yo, como niña
puertorriqueña, nunca existí en la literatura
norteamericana", escribió Mohr.
Rivera
insiste en que la experiencia personal y artística
de estas escritoras manifiesta una realidad completamente
aparte de la isleña.
"YA
NO SOMOS GENTE ISLEÑA".
Citando
nuevamente a Mohr, la autora expresa el descontento
y rabia de estas escritoras al verse mal representadas
por sus contrapartes isleñas: "Ya no somos
gente isleña", escribe Mohr. "Esta
realidad se le hace más y más incomprensible
al puertorriqueño de la isla. Este nuevo mundo
que todavía estamos creando, es la fuente de
nuestra fuerza y la cuna de nuestro futuro".
Rivera
explora desde la perspectiva de la teoría feminista
las contradicciones que estas mujeres describen en sus
textos, sobretodo dentro de la relación de madre
e hija y de la oposición de lo profesional a
lo doméstico.
"Un
minuto a la niña se le anima a estudiar para
hacerse una mujer de bien y sobreponerse a la condición
social económica de la familia, y al rato se
le advierte que la única manera honorable de
salir de la casa es del brazo de un marido", escribe.
El
estudio también se enfoca en la percepción
de identidad racial, cultural y sexual de escritoras
que se rebelan contra patrones rígidamente impuestos
del uno y otro bando.
"Besando
el árbol de mangó" es una imprescindible
introducción al estudio de la literatura puertorriqueña
en los EEUU. Sólo puede esperarse que a este
estudio se le añada la presencia de escritoras
como Rosario Ferré quienes en su ir y venir de
la isla a los EEUU y del español al inglés,
describen esa otra realidad puertorriqueña que
se desarrolla simultáneamente entre ambos mundos.
(Rivera,
Carmen S. "Kissing the Mango Tree: Puerto Rican
Women Rewriting American Literature". Houston:
Arte Público Press, 2002).