Los cuchilleros de Borges, por detrás del filme
"Pandillas de Nueva York"
En
1935, Borges escribió "El proveedor de iniquidades
Monk Eastman" inspirado en el libro de Herbert
Asbury. Parte de ese texto se usa como prólogo
en la edición actual que acompaña la salida
de la película de Martin Scorsese.
El libro anuncia, con todo, que tiene un prólogo
de Jorge Luis Borges. Es una edición en inglés,
de la editorial Avalon, destinada a vender decenas de
miles de copias: el libro es The gangs of New York,
de Herbert Asbury, y en estos días es uno de
los que destacan en las listas de best sellers de los
Estados Unidos.
Claro,
el libro de Asbury es la base de la última película
de Martin Scorsese, que protagoniza Leo Di Caprio. La
editorial lo planeó para octubre de 2001, porque
el lanzamiento de la película estaba previsto
para diciembre de ese año. Aunque las cosas se
retrasaron, el libro salió igual.
Si
Borges escribió sobre él es porque, claro,
no es un libro nuevo. The gangs salió en 1928,
con el sello de editorial Knopf. Fue reeditado en 1990
y ahora, Scorsese mediante, volvió a salir y,
con él, gran parte de la obra de Asbury.
Fue
en esta edición que se incluyó el "prólogo"
de Borges. Que empieza diciendo: "Perfilados bien
por un fondo de paredes celestes..." Mmm... suena
conocido. Siguiente párrafo: "La historia
de las bandas de Nueva York (revelada en 1928 por Herbert
Asbury es un decoroso volumen de cuatrocientas páginas
en octavo) tiene la confusión y la crueldad de
las cosmogonías bárbaras, y mucho de su
ineptitud gigantesca: sótanos de antiguas cervecerías
habilitadas para conventillos de negros, una raquítica
Nueva York de tres pisos..." Sí. Este texto,
que oficia de prólogo, es en realidad el comienzo
de El proveedor de iniquidades Monk Eastman, uno de
los relatos de Historia Universal de la Infamia, libro
que Borges publicó en 1935.
El
argentino tomaba la historia de Asbury y recreaba un
personaje, es decir, lo hacía propio. El pandillero
de Borges, Monk Eastman, es "un hombre ruinoso
y monumental". Puede "prescindir de camisa
como también de saco, pero no de una galerita
rabona sobre la ciclópea cabeza". Y, acercándose
al guapo, "era caudillo electoral de una zona importante
y cobraba fuertes subsidios de las casas de farol colorado,
de los garitos, de las pindongas callejeras y los ladrones
de ese sórdido feudo".
Asbury
estaba lejos de ser un autor central en la literatura
norteamericana del momento: un año más
tarde aparecería El ruido y la furia, de Faulkner.
Nacido en 1889 en una familia metodista de Missouri,
Asbury había ido rompiendo con la Iglesia a medida
que aprendió a fumar, a jugar, a beber y a salir
con mujeres.
En
1926, Asbury era un periodista más, pero ese
año le vendió a la revista Mencken's American
Mercury un artículo que levantaría polvo:
era la historia de una prostituta de Farmington que
citaba a sus clientes católicos en el cementerio
protestante y viceversa. La revista fue prohibida en
Boston, el editor la puso en la calle igual y fue preso,
las ventas se dispararon y Asbury se hizo famoso. Tuvo
trabajo en varios diarios y en 1928 dejó todo
empleo y se dedicó a escribir.
En
1937, Borges volvió sobre Asbury. Esta vez, hablaba
de otro de sus libros —The French quarter—
en la revista El Hogar. En la reseña, recuerda
Gangs..., del que dice que "sin duda, era brutal,
pero algo de epopeya desesperada había en ese
barrio. Su tema era el coraje: el coraje como única
dignidad de los hombres misérrimos e infames".
El
libro de Asbury fue traducido al castellano por la editorial
Edhasa y ya se vende en España. Llegará
a la Argentina, con el mismo sello, entre marzo y abril.
Según dijeron desde Barcelona a Clarín,
la edición española no trae el "prólogo".
Ese texto en el que Borges abre describiendo el duelo
de dos guapos criollos como un baile bello y mortal.
"Esa es la historia detallada y total de nuestro
malevaje", dice. "La de los hombres de pelea
en Nueva York es más vertiginosa y más
torpe".