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El Confesionario | Editora de noticias: Ana Fuster Lavin

La primera escritura del Nuevo Mundo

Los olmecas, forjadores de una cultura precolombina asentada en México entre el año 1500 y el 800 antes de Cristo, habrían empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en las culturas mesoamericanas.

WASHINGTON. Los olmecas -la cultura que sirvió como cimiento e inspiración para las grandes civilizaciones precolombinas de México y América Central- continúa rompiendo moldes pioneros cientos de años después de haber desaparecido. Nuevas evidencias publicadas en el último número de la revista «Science» demuestran que este influyente pueblo habría empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en el Nuevo Mundo.

Las sorprendentes trazas de comunicación escrita han sido encontradas por un equipo de investigadores norteamericanos en la zona mexicana de Tabasco, base de la cultura Olmeca, desarrollada entre los años 1500 y 100 antes de Cristo. El descubrimiento confirma que estos nativos habrían sido los primeros de la región en formalizar un sistema de escritura y su propio calendario. Lo que desbanca a la cultura Zapoteca como los precursores de esta forma de comunicación en toda la América precolombina.

Estas conclusiones se basan en un cilindro de cerámica con relieves para imprimir y fragmentos de una placa de piedra, piezas encontradas en excavaciones en la rica zona arqueológica conocida como La Venta. Según el equipo dirigido por la profesora Mary Pohl, de la Universidad Estatal de Florida, resultaba bastante extraño que una cultura como la olmeca que tanto se adelantó tanto en cuestiones de vida urbana, organización política y arquitectura monumental no hubiera avanzado también en el terreno de la comunicación escrita.

Los investigadores norteamericanos han fechado la antigüedad de estas piezas en torno al 650 antes de Cristo. A su juicio, los signos identificados representan la lengua hablada por los olmecas. Aunque todavía no han desarrollado una clave para traducir estos jeroglíficos, los primeros indicios apuntan a que esta primitiva escritura habría inspirado el sistema utilizado posteriormente por la civilización maya. En su apreciable nivel de desarrollo, los olmecas también habrían sido capaces de establecer un calendario con ciclos de 260 días.

A escala mundial, el desarrollo de la escritura por parte de la humanidad habría tenido lugar de manera independiente en territorios de la antigüedad que ahora forman parte de Irak, Egipto, China, Pakistán y América Central. De todos estos esfuerzos separados, los realizados en Oriente con tabletas de arcilla serían los más antiguos, remontándose a tres milenios antes de Cristo, con un interés centrado en torno a materias contables.

En el caso de los restos atribuidos a los olmecas, el cilindro de cerámica de ocho centímetros de altura habría sido utilizado para imprimir con algún tipo de pigmento sobre la piel o ropajes. Según los investigadores norteamericanos, la placa de piedra verde grabada también con signos seguramente habría sido concebida como una especie de alhaja para lucir en público. Pero su mal estado de conservación no permite identificar su mensaje.

La estampa del llamativo cilindro sí que ha sido identificada claramente como un pájaro con una serie de signos que emanan de su pico. Entre los signos más llamativos destaca uno en forma de «U», que en periodos posteriores ha sido utilizado por algunas culturas precolombinas para representar el concepto de autoridad. Otro signo («3 Ajau») recuerda una fecha especifica utilizada dentro del calendario utilizado por los Mayas.

Estos indicios han dado pie a la hipótesis de que el mensaje que emana de este misterioso pájaro es el nombre de un rey, dada la costumbre de estas culturas de utilizar la fecha de nacimiento como nombre personal. Porque estos signos emanan claramente del pico de un ave como el texto de una viñeta actual, los especialistas dirigidos por la doctora Pohl insisten en que no se trata de una simple iconografía sino de la representación escrita de palabras habladas.

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