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El Confesionario | Editora de noticias: Ana Fuster Lavin

Arthur Miller augura 'tiempos difíciles' al teatro

OVIEDO.- El dramaturgo estadounidense Arthur Miller, que mañana recibirá en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2002, afirmó hoy que al teatro le esperan "tiempos difíciles", pese a que en su opinión el público lo sigue demandando y dándole su apoyo.

Miller ofreció una multitudinaria conferencia de prensa en el Auditorio de Oviedo, en la misma sala en la que minutos antes comparecía el cineasta Woody Allen, a quien saludó por primera vez pese a que ambos son vecinos de la ciudad Nueva York y han manifestado en diversas ocasiones la admiración por sus respectivas obras.

El autor de "Muerte de un viajante" se refirió a la situación del teatro, a la política de su país, con críticas al presidente de Estados Unidos, George Bush, a su vinculación a España, país del que destacó su evolución en los últimos años, e incluso tuvo tiempo para reflexionar sobre el pobre papel que ejerce la información en un mundo cada vez más globalizado.

Sobre el teatro, el autor neoyorkino, que el pasado día 17 cumplió 87 años, afirmó que "el gran teatro clásico ya no existe" y que en los escenarios ya no hay sitio para las obras experimentales, a causa, fundamentalmente, de la creciente comercialización.

No obstante, y tras dibujar este horizonte pesimista, Miller dio paso a la esperanza al afirmar que "la gente sigue queriendo teatro", y apuntó que su supervivencia tal vez está en las pequeñas salas que representen las obras que no caben en los grandes escenarios con ayudas de las administraciones.

Sobre su última obra, "Los blues de la resurrección", afirmó que le acaba de poner el punto final y dijo que se ha sentido muy bien escribiéndola.

La definió como una "sátira política" que incide finalmente sobre la publicidad y las revoluciones dentro de una trama muy compleja.

Preguntado por el Premio Nobel, Miller dijo que no espera recibir el prestigioso galardón y aseguró que en el mundo hay demasiados "escritores maravillosos" por cuya obra siente más respeto incluso que por la propia.

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