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El Confesionario | Editora de noticias: Ana Fuster Lavin

Eduardo Chillida: hombre y artista irrepetible
Notimex

La muerte del artista vasco Eduardo Chillida, considerado uno de los mejores escultores del siglo XX, en su casa de San Sebastián a causa de una larga enfermedad, deja un vacío en el mundo de las artes plásticas imposible de llenar.

En opinión de la ministra española de Cultura, Pilar del Castillo, se puede afirmar con rotundidad que Chillida fue uno de los primerísimos y grandes creadores del Arte contemporáneo de los siglos XX y XXI.

El escultor donostiarra, que padecía Alzheimer, falleció el lunes a las 18:00 horas locales (17:00 GMT) en su casa del monte Igueldo de San Sebastián, a los 78 años de edad, después de una larga enfermedad por la que en marzo pasado debió ser internado.

El director de la Real Academia de Bellas Artes, Ramón González de Amenzúa, declaró que la figura del escultor vasco "va a ser difícil de sustituir", puesto que en su obra "ha tocado todos los materiales".

De Amenzúa destacó la diversidad de materiales empleados por el artista vasco, que iban desde el granito hasta la madera, pasando por el acero, el alabastro, el hormigón, el hierro o la terracota.

Por su parte, el pintor Antonio López lamentó la muerte del maestro y señaló que es el mejor escultor abstracto español y que era "uno de los españoles más nobles que he conocido".

Luis Chillida, hijo del escultor y quien se encontraba en Salamanca para presidir un homenaje a su padre, recibió la noticia el lunes, cuando participaba en el I Simposio Internacional de Escultura que se celebra en la localidad castellana.

Chillida, de reconocido prestigio internacional, es considerado uno de los mejores escultores del siglo pasado, y durante más de 50 años trabajó con la fijación de resaltar en el espacio la naturaleza del arte, con el concepto de vacío siempre presente.

Merecedor de los premios más prestigiosos del mundo y miembro de varias academias de las artes, sus obras forman parte de las mejores colecciones artísticas de todo el mundo y sus monumentos urbanos se encuentran repartidos por numerosas ciudades del orbe.

Eduardo Chillida nació el 10 de enero de 1924 en San Sebastián (País Vasco) y a lo largo de su dilatada carrera trabajó modelando todo tipo de materiales.

Antes de dedicarse a lo que más tarde sería su profesión, Chillida -de fuertes creencias religiosas- debutó a los 18 años como guardameta de la Real Sociedad, actividad que dejó por una lesión.

En 1943 se trasladó a Madrid para estudiar arquitectura, aunque abandonó los estudios, realizando su primera escultura, un jinete arcaizante, en 1948.

En 1950 se casó con Pilar Belzunce, unión de la que nacieron ocho hijos y de la que el artista confesaba sentirse muy afortunado ya que en Pilar, decía, había encontrado la "mujer perfecta".

El hierro, durante 10 años, fue fundamental en su trayectoria y en 1954 realizó en este material las puertas de la basílica de Aránzazu. Tras su primera exposición en Madrid ese mismo año, se sucedieron éxitos y exposiciones por todo el mundo.

En 1958 consiguió el Gran Premio Internacional de Escultura de la Bienal de Venecia (1958), tras lo que su proyección internacional se disparó y su obra fue reclamada por galerías y museos de medio mundo.

Durante el año 1980 le dedicaron dos importantes exposiciones: El Palacio de Cristal del Retiro de Madrid, en la que reunió 57 de sus esculturas; y el Guggenheim de Nueva York, en donde expuso 68 piezas.

Un año más tarde fue condecorado con la medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes y en 1983 fue nombrado académico de la Real Academia de las Artes de Londres.

Ese mismo año, Francia le concede el Prix National des Beaux Arts pour la Sculpture y en Estrasburgo recibió el Premio Europa. En 1987, el escultor realizó una retrospectiva con más de 300 obras en el Palacio de Miramar de San Sebastián en 1992.

Elegido en 1994 miembro honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1998, el Museo Reina Sofía le rindió homenaje con la retrospectiva "Chillida 1948-1998", en la que se exhibieron 170 de sus obras.

El 2000 fue uno de los años importantes en su vida, ya que además de recibir un homenaje de la ciudad de Bilbao, vio cumplido su sueño al inaugurar en Hernani su propio museo al aire libre, el "Chillida-Leku", situado en un caserío del siglo XVI y con una superficie superior a 12 hectáreas.

En los jardines del Museo, que fue inaugurado por los reyes de España, se muestran 41 obras de grandes dimensiones, y en el interior hay 110 obras de pequeño y medio formato que recorren todas las épocas, formatos y materiales de que ha hecho uso el artista.

Una de sus obras más conocidas, "El Peine de los Vientos", celebró el pasado sábado su 25 aniversario con una fiesta en la capital guipuzcoana.

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