Ir »
El Confesionario | Editora de noticias: Ana Fuster Lavin

García Montero: «Debemos aprender de la ética y la rebeldía de Cernuda»
SANTANDER. FELICIANO TISERA

El poeta granadino dirige en la UIMP el seminario «Realidades y deseos de Luis Cernuda», organizado por la Fundación Grupo Correo Prensa Española. ABC habló con él en torno a la figura del poeta sevillano en el centenario de su nacimiento. Para García Montero, dirigir este seminario ha sido muy importante en su formación «como poeta y como ser humano».

-¿Cree que Cernuda hubiera vivido mejor hoy?

-Todos nos hubiéramos encontrado mejor en el futuro (sic). No creo eso de que todo tiempo pasado fue mejor. La historia de España va hacia delante, y hoy vivimos mejor que a principios del siglo XX. Cernuda hubiera estado mucho mejor ahora que entonces, como cualquier ciudadano. No cabe duda de que el mundo de Cernuda, su literatura, sus preocupaciones y sueños, son los de su tiempo, los de una España que tuvo gente capaz de soñar un mundo distinto, que luchó contra la represión, a favor de la cultura y la dignidad, como otros integrantes del grupo del 27.

-¿Fue un poeta maldito?

-Hasta cierto punto, él alimentó la leyenda de su marginación, de poeta perseguido por la sociedad. Por otra parte, es verdad que tuvo que enfrentarse a una sociedad incómoda y represiva. Soportó la dictadura de Primo de Rivera, la Guerra Civil, una España en la que las libertades políticas o sexuales no eran respetadas. Pero hay que ser objetivo: Cernuda alimentó excesivamente su leyenda de perseguido. Esa soledad respecto a la generación del 27 es falsa, pues muchos de ellos le ofrecieron su amistad. Pedro Salinas, Rafael Alberti, García Lorca y Jorge Guillén le ayudaron mucho a la hora de publicar y le ofrecieron una compañía que él, quizás por la soledad de su propio sufrimiento, no supo aceptar.

-¿España remeda hoy el error histórico de no haberlo reconocido en su momento?

-España, a partir de la democracia, hace un ejercicio de recuperación de la memoria histórica que nos dignifica a todos. Cernuda, Salinas, Moreno Villa, murieron en el exilio; García Lorca y Antonio Machado, en la Guerra Civil. Los vencedores de la guerra impusieron su propia cultura, sin cabida para los exponentes de la intelectualidad republicana. Los poetas que conocieron la democracia tuvieron la acogida y el respeto que se merecían. El centenario recupera un pasado histórico que ahora, viviendo en democracia, podemos ver con dignidad. La figura de Cernuda se ha recuperado antes en la literatura que en la oficialidad. Creo que este país reconoce ahora oficialmente la valía de Cernuda dentro de una cultura republicana que se está recuperando.

-¿Sirven estos homenajes centenarios?

-Los centenarios tienen mucho de moda, y a veces los excesos llegan a cansar. Pero, con personalidades poéticas tan fuertes como Lorca y Cernuda, uno se encuentra con la verdad del poeta al acudir a sus libros, y se reconcilia con la literatura más allá de los homenajes. Indudablemente, es más importante evocar y defender nuestro pasado más digno, hablando de Lorca y Cernuda, que el silencio absoluto o que hubiera una derecha que siguiera reaccionando contra Cernuda. Los ciudadanos de izquierda debemos estar satisfechos de que la derecha homenajee a Cernuda en vez de llamarlo rojo y maricón; por otra parte, tenemos que aprender de la ética del poeta e intentar mantener la rebeldía que él tuvo en su época para ser rebeldes en la nuestra.

-¿Le impulsa esto a dirigir el seminario?

-Sí, porque el ejemplo de Cernuda es muy válido todavía. Yo me identifico, desde mi situación de español contemporáneo, con el Cernuda que escribió, en 1952, su libro «Variaciones sobre tema mexicano». En el exilio vivió en las islas británicas, en EE.UU., en las grandes sociedades industriales y del lujo. Cuando llegó a México se encontró con la pobreza, y se planteó reivindicar la dignidad de la pobreza. Ante la pérdida de espiritualidad y humanidad que a veces experimentan las sociedades industriales y del lujo, Cernuda mantuvo siempre una fuerte voluntad solidaria y poética. El suyo es un buen ejemplo para la España actual, que ha salido de la miseria, de la guerra, de la posguerra, del antiguo régimen y vive ahora la modernidad. Debemos mantener la rebeldía suficiente, como Cernuda, para comprender también las contradicciones en el interior de la modernidad y no perder nuestra vinculación humana con la sociedad.

http://www.abc.es