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A mis amigos Hacía algunos meses que me había mudado a otra ciudad, no conocía a nadie en el barrio, y por eso no salía de mi casa, para mi no tenía sentido salir si no tenía amigos a quien visitar. Un día fui a un supermercado y vi al hijo del dueño (Diego), tenia 6 años, era dos años más chico que yo, y comenzamos a hablar, a conocernos, y nos hicimos amigos enseguida, andábamos en bicicleta juntos y compartíamos algunos momentos hermosos. Unos días después una chica que vivía en frente de mi casa, me invitó a su cumpleaños, ella cumplía 8 años, y yo al principio dudaba de ir, porque no conocía a nadie, pero me decidí a ir, y así nos hicimos amigas. Al poco tiempo seguí haciendo amigos hasta sentirme la niña más feliz del mundo, tenía aproximadamente 6 amigos en el barrio, y los quería muchísimo. Pero a los 12 años me pasó algo horrible, mis padres me informaron que teníamos que mudarnos, porque esa casa ya no se podía alquilar más, y sentí una gran desesperación. No quería irme, tenía todo allí, mis amigos, mi escuela, todo. El día antes de irme, mis amigos me hicieron una gran despedida, la cual la tengo muy presente en mi memoria, porque me demostraron que realmente me querían muchísimo. Ahora que los años pasaron ya no tengo tanta relación con mis amigos, solamente con la chica que me había invitado a su cumpleaños, todavía somos amigas después de 12 años, el 8 de marzo cumplimos esos años, aún seguimos viéndonos, pero muchísimo menos, porque ahora las dos vamos a la universidad y nuestras obligaciones son mayores que en la niñez (es obvio). Lo difícil para mí es que aquel chico que conocí en un supermercado siempre me gustó, desde que era una niña soñaba con ser su novia, pero nunca él me lo pidió. Y ya el año pasado lo volví a ver, y estaba muy guapo, alto, musculoso, todo lo que a mí me gusta de un hombre. El todavía no me pidió que seamos novios y sé que nunca me lo va a pedir, pues es obvio que no siente lo mismo que yo siento por él. Autor:
María Paula
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