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El patio de mi casa Recuerdo que vivíamos en una casa normal -si se puede decir así-. La casa tenía un cierto aspecto de granja a pesar de que estaba en una pequeña ciudad muy cerca del centro de la misma, pero lo que le daba el aspecto de granja -por de más pequeña- era un inmenso patio (solar). De mas está decir que era el patio más grande de la cuadra, este tenía alrededor de unos novecientos metros cuadrados. Este gran sitio era simplemente espectacular, estaba lleno de árboles frutales, naranjas, nísperos, bananos, cocos, mangos y un sin de legumbres que mamá usaba para cocinar. Eramos muy felices en esa casa, felicidad que duró poco ya que mamá y papá siempre estaban cambiando de ciudad debido al trabajo de papá. El era administrador de una empresa (economista), y la empresa tenía varias sucursales en distintas ciudades del país. Pero mi recuerdo más grato de aquella casa -que era de lo que hablaba- era ese inmenso patio lleno de árboles, gallinas, patos y dos perros de papá. Era allí donde transcurría la mayor parte de las horas del día. Siempre los amigos de la cuadra venían a jugar con mi hermano y yo; jugábamos a la pelota, ,policías y ladrones, en fin, eran días de total diversión. En las tardes cuando terminábamos de jugar, que comenzaban los preparativos de la cena, el bañarse, los cuentos del día, etc...llegaba a mi una profunda reflexión -a pesar de mis cortos ocho años- ¿y si nos mudamos de aquí? ¿Será la otra casa igual que esta? ¿Habrá un patio igual? Después de ese interrogatorio hecho a la nada, a ese vacío que hay en nosotros ante la incertidumbre de algo, resumía todo en una oración, "bueno que más se hace" no me quedó otra opción. A veces es bueno contar con un poco de resignación, para que la vida misma, haga su deber.Autor:
Juan Carlos (Pelon)
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