|
¿Al que madruga Dios lo ayuda? A mamá le costaba muchísimo, lograr que nos levantáramos para ir al colegio. Nos llamaba cientos de veces, corría las cortinas para que entrara la luz, encendía la radio, regresaba a regañarnos y siempre terminábamos llegando tarde a la escuela. A quién no le gusta remolonear en la cama, debajo de las sábanas calentitas? Cansada mi madre de esta situación, ideó un plan que puso en práctica una mañana. Kitty, llegó rezagada a tomar su desayuno, encontró sobre la mesa un regalito sorpresa con un cartelito que decía: "Al que madruga Dios lo ayuda". - ¿Para mí? - Exclamó Kitty. Mi hermana, siempre llegaba primero, una sorpresa nueva la esperaba todos los días. No tardé mucho en averiguar que mamá ponía el regalito a la noche. Sigilosamente me levante de la cama y saqué de la mesa una cajita envuelta en papel rojo. A la mañana siguiente, mi hermanita encontró sólo un cartelito que decía: "No por mucho madrugar amanece más temprano".
Autor: María del Mar Lago
|
|||||||||||||||||