La
casa de mi infancia
Después de mucho tiempo,
y un poco de distancia,
te vi, ayer, de nuevo,
vieja casa de mi infancia.
Miré con tristeza,
tus vidrios rotos,
tus pisos flojos,
tus paredes negras.
Abandonada te vi,
tan desolada...
culpable no es el tiempo,
es el descuido, es la nada.
Pero se oían las palomas
igual que en aquellas tardes,
parejitas de horneros
se veían como antes,
y a la orilla del arroyo
esos viejos y hermosos árboles.
Y alrededor de la casa
estaban las malvas verdes,
y mi hijo, que me entiende,
arrancó una de ellas
para yo traerme,
y al llegar a nuestra casa,
en el patio la plantó,
para siempre...