La Luna y el Sol

La luna y el sol no te pertenecen solamente a vos. Me decía mi padre. Cuando volvíamos de la escuela, caminando por las veredas de mosaicos vainillados, que expandían hacia la calzada, las casas de mi barrio.

¿Por qué?

Lo interrogaba.

Pues simplemente porque son de todos.
Todos tenemos la oportunidad de sentirnos dueños de la luna y el sol.
Me contestaba.
Luego se quedaba callado, como meditando.

En casa, mamá nos esperaba con una taza de leche caliente, unos bizcochos de maicena y todo el cariño que siempre nos brindaba.
Mis viejos no tenían mucha plata. Y mi casa no era la más linda del barrio. Pero sobraba la alegría y el amor entre nosotros.

La única tristeza que sentía mi viejo, era imaginar su propia muerte antes de que yo cumpliera los dieciocho años de edad.

Papá murió cuando yo aún no había cumplido los catorce años. Mamá siguió a mi lado con su taza de leche caliente y sus bizcochos de maicena.

Yo continuaba preguntándome: ¿Por qué la luna y el sol no eran de mi exclusiva propiedad?.

Tu padre estaría orgulloso de vos, si estudiaras una carrera en la universidad. Me decía mi madre, como obligándome a tomar la decisión de continuar mis estudios. El quería para vos el titulo de Ingeniero. Claro que a mis dieciocho años, la vida no me había otorgado la respuesta a la pregunta de mi infancia.

¿Por qué no me pertenecen a mi exclusivamente la luna y el sol?.

Tal vez - pensaba - el tiempo me dará algún día la respuesta esperada.

Mamá decidió vender las pocas cosas que teníamos, incluyendo la casa que con tanto esfuerzo el viejo construyó en el pueblo natal y se marchó conmigo a la ciudad grande. Allí comencé a estudiar Ingeniería.

Compramos una pequeña casa en las afueras y mamá consiguió trabajo en la casa de una importante familia capitalina.

Lavando ropa y platos ajenos, pagó los estudios universitarios. Nunca la vi llorar a mamá. Tampoco quejarse. Nunca la vi desesperarse porque a otros le fuera bien en la vida. Sólo intuía verla llorar a solas, en la cama, al apagar la luz, recordando a papá.

Me recibí al cabo de seis años. No le podía pagar a mamá, más que con ello. Con el esfuerzo de realizar la carrera en los años que correspondían.

Me casé un año después. Con la hija del dueño de la Empresa Constructora donde comencé a trabajar. Llegaron a mi vida, mis cuatro hijos. Junto con la compañía de mi madre, que ahora sin tener que trabajar, podía por fin, jugar con la descendencia de su propia sangre.

Mis preguntas de la infancia se habían perdido, por entonces, en el propio espacio de la vida. Y sinceramente no las recordaba.
Hasta que un día. Cuando despreocupándome del trabajo por un rato, decidí ir a retirar a mi hijo más pequeño de la escuela.
El se alegró de que su padre lo esperara en la puerta. Me tomó de la mano con cariño.
¿Mamá nos espera con una taza de chocolatada? Me preguntó.

Así me dijo. Le contesté ignorando si ello era cierto. Luego se aferró con fuerza a mi mano derecha y caminamos lentamente las cuatro cuadras que separaban el edificio escolar de la casa.

Las veredas - me di cuenta - eran de mosaicos vainillados, como aquellos de la infancia. Levanté mi mirada hacia el cielo. Allí estaba la luna, blanca, muy cerca de un sol brillante que iluminaba la tarde de agosto. Dos lágrimas entonces, rodaron por mis mejillas.

¿Por qué lloras, papá? Se inquieto mi hijo.
Pero no le contesté.

Dudó un instante y luego me dijo:
Ya lo sé. Llorás porque te diste cuenta, ahora, que la luna y el sol no te pertenecen solamente a vos
Sorprendido le pregunte:
¿Cómo lo sabes?
Obligándome a bajar la cabeza, puso su boca en mi oído, y me susurró lentamente:
¡Me lo dice siempre el abuelo, papá!
¡Me lo dice todas las tardes cuando viene a retirarme de la escuela!
¡Me lo dice siempre, pero muy bajito, para que vos no lo escuches!

 

Víctor José Stilp Piccotte
Ocupación: Presidente de A.P.E.A
(Asociación de Poetas y Escritores de Aimogasta)
Filial S.A.D.E de La Rioja (Argentina)
Arquitecto - Escritor
Comentario: Gracias a ustedes por difundir la cultura.
Fecha de publicación: 07/12/2001


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
16/10/2003 18:28:58 »» Mary:
hace una semana que descubri la pagina.
hermoso el recuerdo de la infancia, quisiera comunicarme con usted para solicitarle autorizacion para leer en un programa de FM, LA LUNA Y EL SOL
12/12/2001 9:24:00 »» JAZMIN:
HERMOSO. SI HASTA ME EMOCIONO