La Pileta

"Dos colorados muy ruidosos se disfrazan de zorro en un verano de carnaval. La anciana abuela Rosina de una Italia lejana sonríe con la mirada. ¡Qué dulce la mirada de mi abuela! La rubia bonita que de Italia dejó los olivares para meterse en el agreste Pringles. De la estación del pueblo ha recorrido sus calles hasta el centro ¡infinitas veces! Las huellas de sus pasos deben susurrar en el viento las voces de un casi-castellano delicioso.
Seguramente algo quedo allí, porque para mi es sinónimo, decir Pringles y Rosina es la misma cosa.
Una pileta construida con las manos albañiles de Francisco es el mejor recuerdo de esta foto, algo que ya no está. Una autopista que llega hasta ´Luján a gran velocidad se llevó el laurel, la pileta y la casa. Sólo queda una cinta de duro concreto sin el vestigio del verde y del azul.
Quique y Juan me susurran al oído las tiernas historias de Facundo y Juan Manuel. Aun quedó un camisón girando como remolino en las siestas calurosa de Haedo. Mientras dos traviesos saltaban sobre las camas.
Una pileta, dos infantiles miradas, unos ojos celestes como agua y alguien que los espía con la cámara. Una foto que viaja por Internet. Aún sigo dejando huellas con la filmadora, retazos de vida que disfruto en los momento de ocio.
Gracias Juan Manuel.

Poli


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