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Este es un recuerdo que guardo
desde mucho tiempo, proviene de mi etapa en la escuela primaria rural.
Tenia aproximadamente nueve y en una acalorada discusion con mis colegas
de estudio no lograbamos ponernos de acuerdo. Esto transcurria en el recreo
y teniamos algun que otro espectador de la confrontacion verbal planteada.
Los mas chicos lograban concentrarse en el tema polemico e incluso interrumpian
con alguna que otra pregunta que clarificase. Cosa que de buena manera
era contestada por uno de nosotros. Otros chicos, mayores de edad(quizas
diez u once)esbozaban una sonrisa a modo de poseer mas sapiensa y se alejaban
rapidamente para evitar algun cuestionamiento que pusiera en juego su
conocimiento en la materia.
Transcurrio la discusion sin llegar a un claro entendimiento de la disputa
conceptual y para darle un punto final a todo el embrollo decidimos por
iniciativa mia consultar con nuestra maestra Yoli Gonzales. Ya que la
palabra de ella era santa y ademas había estudiado un monton...
Entramos al aula y una vez sentado en mi banca procedí a acomodarme
mi delantal y con un movimiento de cabeza, digna de un tanguero arrabalero,
la llame para que se aproximara a el foro de discusion y que por fin dictaminara
quien estaba mejor enfocado.
-Mire maestra, abusando de su conocimiento- alege mientras engrosaba mi
voz para darle seriedad al asunto- nos hemos visto en la necesidad de
consultarla sobre una duda que nos aqueja-
-Haber Leandro, contame cual es el problema- dijo Yoli mientras peinaba
su flequillo en el vidrio de la ventana.
- La cosa es asi: Marcelo y el gordo Gabriel dicen que para tener un bebe
hay que escupirle una leche a la mujer de uno y listo... y para mi es
que hay que juntar la semillita de papá y la de mamá y esperar
a que se hinche el ombligo.Usted que me dice?- finalice cruzandome de
brazos.
Ustedes imaginense la cara de la maestra Yoli... si Uds. hubieran escuchado
el escandalo de las nenas!
En fin la discusion fue aclarada y la anecdota recordada. Solo me resta
volver ha ubicar en el cofre blanco de mi vida a mi segunda mamá
la maestra Yoli GONZALES.
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