EL QUE VIAJABA CON EL VIENTO

Recuerdo que apareció a lo lejos, por el lado del rio, en un caballo viejo,cansino, trayendo solamente una guitarra cruzada a su espalda y las ropas llenas de la tierra del camino.Saludó a mi padre que en aquél entonces era el capatáz de la estancia, tocàndose apenas el ala del ancho sombrero.¿Qué lo trae por aquí?-Los vientos-contestó muy suelto de cuerpo-

_Esos vienen y van-sonrió mi padre-trayendo lluvias o sequías-y se quedó
mirándolo fijamente.¿qué sabe hacer?

-Solo sé cantar!Me gusta,solo pido un rincón donde dormir y algo para comer.

-Y hasta cuándo se quedaría?

Hasta que cambie el viento, con él me iré-Entonces me miró por primera vez con unos ojos profundos y negros.Pude ver apenas su rostro cubierto con
bigotes y barba de una extraña blancura,donde al parecer el polvo del
camino no habían querido tocar.

-Llevalo al galpón,pero mire que aquí no queremos peleas.Los peones son gente trabajadora y...-
No lo dejó continuar.-No traigo lios, ya tuve y los pagué.-

Me siguió hasta el galpón.¿Cuántos años tenés?-me preguntó de pronto.-Doce señor...-respondí algo temeroso-¿Te gusta la música?...No sé..Don Pablo...

-¿Y los pájaros?¿Te gusta como cantan los pájaros?-Agaché la cabeza-Si, esos sí...

Lo oí cantar todas las noches acompañándose con la guitarra tonadas tristes,melancólicas y en mi niñez, me parecían llenas de poesía y dulzura en medio del agradable silencio interrumpido apenas por el sonido de esa voz y el lejano correr del agua del rio cercano.Así me quedaba dormido.
Pero días después cambió el viento.

Mi padre esa mañana estaba preocupado.¿Nadie lo ha visto?
No, nadie lo había visto.

Uno de los paisanos venía al galope gritando:-¡Está muerto!Entre los juncos, al lado del rio...

Fuí solo hasta el lugar.La policía ya estaba allí avisados por gente de lo padre.Estaba boca arriba, con los ojos entrecerrados, la guitarra apretada contra su cuerpo y la boca abierta...muy abierta.

-Parece que estuviera cantando-murmuré-Me miraron.¿Qué quería decir ese chiquilín que estaba allí mirando sin darse cuenta ellos que se estaba formando un recuerdo eterno dentro de mí.

-¿Vos sabés quién era?

-Don Pablo Zurita-dije sin dejar de mirarlo-Don Pablo Zurita-repetí casi en un susurro-El que viajaba con el viento....(esto que parece un cuento, fué real).-FIN.-

 

Guillermo Molina

Jubilado
65 años

Buenos Aires(Argentina)
Hobby: Todas las artes en general

 

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