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En ese riachuelo había
pececitos de colores, observábamos los meandros
de ese riachuelo, nos parecían algo artificial, averiguamos de
donde
provenía el discurrir del agua, el origen de ese pequeño
manantial,
seguimos el rastro, encontramos el origen, alguien del centro escolar
dejó un ligero discurrir de agua a partir de un grifo de agua,
nos
parecían absurdo, pero lo cierto es que había pececitos
de colores, y
eso nos avivaban la imaginación elevado a la enésima, incluso
uno de
nuestros compañeros de clase, el "escalera", larguirucho
y algo delgado,
atrapó varios pececitos y la guardaba en una bolsa de plástico
transparente lleno de agua. Pececitos de varios colores, de esos que las
gentes compran en las tiendas de animales domésticos, para tener
su
acuario personal, en muchos hogares hay acuarios, y los diseñan
tan
creativamente que entra en juego la imaginación, nuestra imaginación
infantil nos dio por pintar en folios de papel con lápices de colores
pececitos de colores, pero los maestros de escuelas no nos recomendaban,
no era bien visto esa clase de creatividad, de pintar, dibujar, lo suyo
es aprender las matemáticas, las oraciones gramaticales, las ciencias
naturales, la ética y moral, las reglas gramaticales, el dictado
de un
trozo literario de alguien célebre, el buscar palabras en los
diccionarios, los animales vertebrados e invertebrados, los tiempos
verbales, y así y asá, y volvamos otra vez, pero era complicado
crear,
pero no sé que historias, hubo una nueva renovación pedagógica
en la
cual decían que habría que dejar riendas sueltas a las imaginaciones
de
los niños, que los niños pinten, canten o jueguen, forma
parte del
repertorio pedagógico, no sé si influido por Freud, hubo
un vuelco
histórico a la hora de enseñar a los niños.
"Escaleras", un mote que se le quedó inscripto en el
cuerpo, como una
marca de identidad, "escaleras" vendía pececitos de colores,
nos dimos
cuenta que esos pececitos de colores del riachuelo artificial era
propiedad de "escaleras", le dio por depositar unos cuantos
pececitos de
colores en el riachuelo, y a parte tenía unos cuantos pececitos
de
colores en bolsas de plásticos llenas de agua, "escaleras"
salió algo de
su anonimato, alguien se angustia cuando no se es conocido, cuando se
es
un número, uno más de los miles de niños que había
en ese centro escolar
apartado de la ciudad, salto a la fama el "escaleras" por el
asunto de
los pececitos de colores, no olvidé cómo de repente saboreó
su propia
fama, disfrutó por momentos ser hablado por otros, ser escuchado
por
otros, ser uno más entre otros, ser mirado por los otros, no lo
olvido,
su cara regocijada, su risa feliz, por momentos disfrutaba el dulce
sabor de ser héroe de pandillas, ya que siempre en pandillas hay
héroes
y algunos luchan a base de puñetazo para ocupar o reocupar el puesto
de
líder. Son cosas de niños, pero no lo podemos obviar, la
lucha por el
poder se gestan desde nuestra niñez. Cuando jugamos a pistoleros
e
indios, influido por el cine, nos disfrazamos, jugamos con disfraces...
"Escaleras" pavoneaba, chuleaba, por que tenía pececitos
de colores,
algunos nos dimos cuenta de eso, creo que era "una pasada",
"escaleras"
por momentos disfrutaba de ese protagonismo, todos oíamos mentar
al
"escaleras", incluso los maestros de escuelas con fuertes carcajadas
o
risotadas mencionaba al "escaleras", pensaba que todo eso era
un momento
irreal, fantástico, mágico, frente a una fabricación
de "realidades" del
centro escolar, son momentos mágicos, como en momentos mágicos
que crean los actores de teatros cuando representan, improvisan, mimetizan,
pantomizan, etc. "Escaleras" disfrutó de sus momentos
mágicos, con sus
malditos y preciados pececitos de colores, formábamos corrillos
alrededor de él por el asunto de los pececitos de colores, nos
chiflaban
los pececitos de colores, son bonitos, algunos de extrañas formas,
y
todos los pececitos no son iguales, son diferentes, en cuanto a tamaños,
formas y coloraciones...
Semanas posteriores no hubo pececitos de colores en ese riachuelo
artificial, y nadie hablaban de "escaleras", y "escaleras"
tuvo
problemas con determinados compañeros, perdía protagonismo,
perdió el
puesto de líder de pandillas, faltaba a clases, tenía problemas
familiares y con los maestros de escuelas... A pesar de ser un compañero
de clase, apenas me dirigía la palabra a él, además
el siempre se
sentaba solo y apartado frente al pelotón de compañeros,
algo me
extrañaba de él, no sé de qué. No supimos
más de sus pececitos de
colores. Alguien preguntó por los pececitos de colores, "escalera"
destronado de todos sus poderes imaginarios, dijo: "Los pececitos
de
colores, imbéciles, están debajos de la escalera".
No supe el
significado de su respuesta. Tampoco esa otra, tratando de despistar las
curiosidades nuestras, que dijo una vez a bocajarro: "Los pececitos
de
colores si no están debajo de la escalera pues está metido
dentro de una
nevera industrial gigante que está en la cocina del centro".
Querían
jugar con nuestras curiosidades o deseos, querían que fuéramos
a esa
gran nevera industrial, abriéramos la puerta y nos metiéramos
a buscar
los pececitos de colores, y él cerrara la puerta y nos dejaran
encerrado
entre esas carnes colgadas en perchas, y nos congeláramos de miedo.
Realmente en grupo estuvimos imaginando increíblemente sobre esa
gran
nevera industrial, paseamos por el comedor, por la cocina, los cocineros
nos expulsaban, preguntábamos, y bueno, no sé que historias
me separé
del grupo, supe que algo peligroso iban a realizar, me enteré por
lo
bajo que alguien se quedó encerrado buscando pececitos de colores
en esa
gran nevera industrial... "Escaleras" fue ignorado, castigado,
represaliado, apartado, "escaleras" nos ignoró desde
su supuesta
superioridad, nos tomaron el pelo a todos, al centro escolar por
completo con el asunto de los pececitos de colores, supe en mi
imaginación que era un modo de rebelarse contra el centro escolar,
un
modo de avivar nuestras imaginaciones para romper la fábrica de
"realidades" del centro educativo, transformar la educación,
supe que
era un modo de salir del anonimato, un modo de romper la cohesión
"artificial" del grupo creado por el centro escolar, y desarrollar
lo
auténtico de cada nosotros, eso lo supe por que me lo comentó
él varios
años posteriores, que era un modo de dar un jaque mate a las autoridades
del centro escolar, y se inventó ese juego de los pececitos de
colores.
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