LA NIEVE

A quienes -como yo- vivimos todo el año sudando.


Entrando en mi tercera década -¡en plena crisis! llega a mi memoria aquel mágico primer encuentro con la nieve.

Aunque vivo en Puerto Rico, a mis dos hermanos (José Manuel y Jaime Luis) y a mi nos enviaban todos los veranos a España, desde finales de mayo hasta inicios de agosto. En ese hermoso país vive la familia de mi madre. Gente maravillosa, total.

Mi tío Ángel, que vive en Madrid, además de sus barbas, se ha caracterizado por sus excursiones. Agarra el coche y nos lleva a los lugares más hermosos, mágicos. Siempre por la ruta más larga. ¡Jo! ¡Cuánto nos reíamos con las divertidas y sarcásticas discusiones entre tío Ángel y tía Nines a cuenta de sus rutas! Cuando me siento algo ofuscada o triste, recuerdo esos hermosos días.

-- ¡Joder, Ángel que llegaríamos antes en burro! Debías ir por la carretera de La Coruña.
--¡Y me preguntan por qué estoy calvo! Yo, al cielo directito. Las de Burgos son tela marinera.
Nines que yo sé.
Todos atrás en el coche nos destornillábamos de la risa.

Aquel día nos llevaron a la sierra, a las montaña al norte de Madrid. Iba a ver la nieve. Según llegábamos se iba acercando aquella blanca colina. Miraba a mi hermano Jaime ilusionada.

Llegamos. Recuerdo que comencé a correr como una loca, hasta que me aproximé a la nieve y me tiré como si fuese una piscina. ¡Qué cantazo me di! Claro, siempre había pensado que sería como una almohada. ¡Qué va...! Durísima. No me importó, ni me di cuenta del raspón en las rodillas y barbilla.

Mis hermanos riéndose de mi comenzaron a hacer bolitas de nieve y me bombardeaban (no les conté que soy la menor y abusada hermana). Era todo un blanco sueño. Ese hermoso día en que compartí y jugué con mis hermanos de forma única. Que todavía me baja una lagrimita al escribirlo.

Ya nos íbamos como a las 5 ó 6 de la tarde, cuando de momento sentí suaves plumitas. Sí, todavía recuerdo aquella sensación maravillosa, como pequeños algodones refrescando mi inocencia. ¡Estaba nevando en mayo!

Quisiera volver a ver la nieve por primera vez, tener 10 años, jugar y compartir con mis hermanos como aquel día.

 

Ana María Fuster Lavín
Correctora Legal y de textos, redactora y editora
San Juan (Puerto Rico)
Hobby: leer, escribir, ir a la playa, ver películas, vivir y respirar
Comentario:Un fuerte abrazo a los lectores de El Confesionario.


Escribile al autor


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
28/11/2006 20:27:09 »» Abigail:
Muy lindo recuerdo. Los momentos de la infancia más preciados uno los recordará para siempre.

Sueños y PesadillasHistorias de CiudadesDiario Intimo
El cuento del TíoCuentos para AdultosTutti FruttiConfesiones
Recuerdos de la InfanciaEditorialStaff