|
La
historia de la patria nunca tuvo
el amable sabor de las consejas.
Está hecha de lágrimas, de sangre,
de dolor, de vehemencia,
de una pasión impar, desgarradora,
de una pasión acerba.
La historia de la patria es la del hombre,
su vigilia, su sueño, su proeza.
Es dura la conquista.
Cada día comienza.
Esta
bella poesía de Julia Prilutzky Farny realza de manera
inapelable que la historia de nuestra Patria, nunca ha sido
una quimera.
Por
defender nuestro territorio y nuestra historia, hombres
y mujeres han entregado su vida con pasión y amor inquebrantables.
Otros seguimos aún aquí, con el latente vacío de aquella
guerra, con la sombra sangrienta que ni siquiera intenta
dejarnos en los días sin sol o en las noches sin luna.
Nuestro
pabellón, aquel que tantas veces flameó en lo alto de un
mástil improvisado, hoy se halla gracias a la actitud y
aptitud de aquellos valientes, imperturbable, dotándonos
de una identidad que a veces lamentablemente soslayamos.
El
último conflicto armado en nuestro país aconteció el 2 de
Abril de 1982, cuando una importante fuerza militar Argentina
mediante un substancial operativo aeronaval, desembarca
de manera sorpresiva en las Islas Malvinas.
Este
fue el comienzo de una historia que aún hoy sigue siendo
materia de análisis. Pero, además, fue el comienzo de un
duro y penoso calvario para muchos de los combatientes que
llegamos sin siquiera saber por qué o para qué, a ese inhóspito
territorio situado a 700 kilómetros de distancia del continente.
Allí, osados y valientes guerreros, defendimos con lealtad
y patriotismo la tierra Argentina que nos fuera usurpada
por el Imperio Británico.
Entrevista
Las
historias se han sucedido. Hay infinidad de libros que detallan
a la perfección día a día los pormenores de cada incursión.
Pero
en esta oportunidad, un reducido grupo de soldados ex combatientes
relatarán sus sensaciones y vivencias con el único propósito
de recordarnos que esta historia sigue aún vigente. Que
esta historia aún no ha concluido. Y que a 19 años de finalizado
el conflicto, hay asignaturas pendientes hacia quienes con
gallardía, ofrendaron sus vidas en pos de un ideal. Yo pertenezco
a ese reducido grupo de los que volvieron, de los que en
parte hemos vuelto pues mucho de nosotros continúa allí,
en las alejadas Malvinas. ¿Dónde quedó esa parte de nosotros
que no puede volver? Detrás de aquellas trincheras, entre
los bombardeos nocturnos, en la danza atroz a la que
nos conducía el chirriante y sepulcral sonido de balas
rozándonos, entre grandes y negras bolsas que contenían
los restos de nuestros compañeros... en el aire impregnado
de olor a sangre, injusticia e incomprensión...
Contarán
parte de lo vivido: Luis Antonio Baggio soldado (Regimiento
Nº.1 “Patricios”, Toribio Encinas soldado (Escuadrón de
Caballería Blindado Nº. 10), Marcos Antonio Falcón soldado
(Grupo de Artillería Nº.3 “Paso de los Libres - Corrientes),
Ariel Ramirez cabo 2 (Primera Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros
- Marina), Jorge Pérez soldado (Cuerpo de Infantería del
Ejército Nº.7 -La Plata)
Dilemas
y emociones
¿Qué inquietudes o sensaciones les acontecieron
cuando supieron que estaban a punto de ser partícipes de
un conflicto armado?
-T.E.-
La inquietud se fundamentaba en no saber las dimensiones
del conflicto y paradójicamente, nos invadía un orgullo
como Argentinos, de haber sido favorecidos para defender
nuestra soberanía
-A.R.-
Yo me enteré el 2 de Abril por la noche que nuestro país
había recuperado militarmente las Islas Malvinas. La primer
reacción fue de regocijo, sin embargo, dicha alegría duró
poco porque al otro día recibimos la orden de tomar posesión
de las Islas Georgias. Este operativo se desarrolló mediante
un enfrentamiento armado que nos introdujo en el conocimiento
concreto del significado de la guerra, de la que mucho se
habla pero poco se sabe, en relación con la sensación que
se vive durante y después de la acción.
¿Estaban ustedes y sus camaradas preparados
psicológica y técnicamente para enfrentar ese desafío?
-M.F.- Para ser objetivos, pensamos que nadie estaba realmente preparado para
ello. No éramos soldados profesionales ni contábamos con
los elementos básicos y adecuados para enfrentar un conflicto
de esta envergadura.
-A.R.-
En mi caso el profesionalismo me fue útil para obrar en
forma casi automática en el desempeño de las tareas. Sabía
que hacer, dado la repetición de los ejercicios habituales
de entrenamiento, pero la presión en una acción real de
combate no puede compararse con otra acción de guerra de
la que ninguno de nosotros tenía antecedentes.
Tácticas
de guerra e incertidumbres
¿Cómo fue la convivencia entre soldados
y superiores?
-L.B.-
La convivencia entre soldados fue buena, a tal punto, que
luego del conflicto, y promesa mediante (si volvíamos con
vida), decidimos ir juntos de vacaciones. Asimismo, la relación
con los superiores fue excelente.
-T.E.-
Quisiera destacar la figura del Sargento Ron, que encontró
la muerte en defensa de sus soldados. Asimismo, recuerdo
al Teniente Bertolini quien combatió junto a sus soldados
hasta último momento.
¿Tenían noción de tácticas y estrategias o todo se desarrollaba en un marco
de desconcierto?
-
Considerando la potencia a la cual nos enfrentábamos, nuestro entrenamiento era muy limitado. No llegaba a tener
apenas un mínimo grado de profesionalismo. Todo se basaba
en prácticas de tiro esporádicas, marchas, etc. Más bien,
estábamos a la expectativa de las órdenes a
recibir de parte de nuestros superiores. Pero en
todos los casos esa falta de idoneidad se suplió con temperamento
y tenacidad.
¿Qué
miedos y ansiedades los invadían?
-
En un principio no teníamos noción de lo que estaba sucediendo,
de la realidad, pero a medida que avanzaban los días y se
acrecentaba el tenor de la guerra, aparecieron los miedos.
Miedo a morir, miedo a ser herido, miedo a perder a camaradas
y a que ya nada fuera igual.
Coraje,
valor y el doloroso momento del retorno
¿Fueron testigos de actos temerarios o
de algún hecho que los haya conmovido?
-T.E.-
El acto que más me conmovió fue cuando observé el cuerpo
del Sargento Ron despedazado por una bomba de mortero. Yo
mismo me ofrecí de voluntario junto con otro soldado para
bajarlo desde el cerro en una camilla y luego llevarlo hasta
el camino donde sería trasladado en un Unimog hasta Puerto
Argentino.
También
recuerdo que cuando estábamos replegando del combate, escuché
los gritos de un compañero que había sido herido. Allí tuve
la plena convicción de acudir en su ayuda. Al ir a su rescate,
fui herido en las piernas y la cabeza. Jamás me arrepentí
de haber hecho lo que hice. Porque si bien pude morir tratando
de rescatarlo, hoy puedo decir que ambos estamos vivos.
Nunca hubiera estado en paz con mi conciencia de no haber
sido así.
¿El deponer las armas y ver arriar nuestro
pabellón qué sentimiento te sugiere Luis?
-Básicamente un sentimiento de frustración, de impotencia y mucha bronca por
no haber podido alcanzar el objetivo que era mantener, nuestra
bandera flameando en las islas.
¿Cuál fue la experiencia al volver a casa,
al continente y a su gente?
-L.B.-
Alivio... Placer por volver a estar con mis seres queridos
y con la idea de retomar la vida que llevábamos antes.
-A.R.-
En un principio fue dura la inserción en la sociedad, y
con el tiempo, el recuerdo de los hechos se fue acrecentando
hasta que en el mayor de los casos terminó siendo una pesadilla
para muchos.
Al
tal punto nos sentimos heridos interiormente, que no podríamos
soportar sonidos relacionados con helicópteros, aviones,
explosión de cohetes, etc.
El
fantasma de la postergación y la lucha por derechos adquiridos
¿ Ustedes consideran que a 19 años del
comienzo del conflicto de Malvinas aún se los discrimina
por ex combatientes?
-¡Sin
duda!, -es la opinión general-. La discriminación se percibe
cuando por ejemplo, se recurre a solicitar empleo. Muchas
veces hay que ocultar el hecho de ser ex combatiente para
acceder al mismo.
¿Por qué creen que sucede esto?
-M.F.-
Cuando regresamos al continente fuimos condecorados, recibidos
como héroes, felicitados por casi todos. Luego, con el paso
de los años, Malvinas pasó al olvido para muchos convirtiéndose
en un tabú hablar del tema. Quizás una gran parte de los
empleadores de este país piensen de esta manera. Y al enterarse
que somos ex combatientes opten por una persona que no haya
pasado por un momento tan traumático en su vida.
Volviendo
al tema de los miedos..., consideraríamos que ellos también
tienen miedos que no pueden superar.
¿Cuáles son los derechos que reclaman?
-J.P.-
En primer lugar, la falta de una atención médica idónea
para veteranos de guerra y ayuda a familiares de los caídos
en combate. La instrumentación de medidas "concretas"
para facilitar el libre acceso a las fuentes de trabajo,
vivienda y educación.
Fomentar
un sentimiento patriótico reivindicando Malvinas como una
causa Nacional.
¿Aceptarían volver a Malvinas con pasaporte?
-L.B.-
¡Jamás! Porque nuestra propia Constitución señala que podemos
transitar libremente en nuestro territorio Nacional, y Malvinas...,
es nuestro Territorio.
Las
preguntas continúan, al igual
que la charla. Hay momentos de risa y también de
serenidad. Momentos de reflexión en donde los relatos alcanzan
puntos culminantes.
A
partir de este año, por Ley Nº. 25.370 publicada en Boletín
Oficial de la República Argentina Nº 29.551 del 21/12/2000,
todos los 2 de Abril, se recuerda el día del Veterano y
los Caídos en la guerra de Malvinas.
Con
todo, no percibo aún, que gran parte de la sociedad Argentina
haya tomado conciencia de esto. Lo cual, sería muy grato
para quienes enfrentaron balas enemigas. En recuerdo hacia
aquellos jóvenes soldados que no regresaron, y para todos
los familiares y amigos de los ex combatientes, que el 2
de Abril sea un día de blancas y celestes escarapelas, de
balcones engalanados con banderas Nacionales. Un día en
donde cada habitante de nuestro suelo levante su voz ante
el son de nuestro Himno Patrio.
Un
día de sueños y esperanzas. El sueño y la esperanza de que
Malvinas sea tierra de libertad para cada habitante de nuestro
suelo. Sea tierra de fervor y de concordia.
Sea
en definitiva..., un lugar en donde sin concesiones podamos
transitar por sus calles y darles a nuestros camaradas,
amigos e hijos eternos el galardón merecido. Nuestra ofrenda
pendiente. El homenaje que sólo se tributa a los valientes.
A
vos que estuviste allá
Te
recuerdo
Porque todo mereces
Y este homenaje darte puedo
A vos que estuviste allá
Te
admiro
Porque no tembló tu pulso
Cara a cara con el enemigo
A vos que estuviste allá
Te envidio
Porque
la Patria se te hizo carne
Bajo tu piel casi de niño
A vos que estuviste allá
Te quiero
Porque
bajo tu bandera luchaste
Con aplomo de viejo guerrero
A vos que estuviste allá
Te espero
Para
estrechar que peleó
Defendiendo a muerte nuestro suelo
A vos que estuviste allá
Te siento
Porque
dejaste todo lo querido
Para batirte en mar, tierra y viento
A vos que estuviste allá
Te aplaudo
Porque
fuiste héroe en un infierno
Que no paga con lauros
A vos que estuviste allá
Y no volviste
Dios
te Bendiga, la Patria te crió
Y por ella hacia El te fuiste.
Enrique
Rafael Gabriel Momigliano
|