EL PREMIO!!!

La situación que les voy a contar es una broma bastante pesada que le hicimos a un amigo el último año. Creo que es una anécdota interesante para publicar en este espacio del sitio. Además, me parece buena la posibilidad de escribir esa situación porque es una forma de revivirla.

Todo empezó un domingo a la noche cuando con unos amigos estábamos reunidos en un departamento de Buenos Aires. No éramos muchos, pero si los suficientes como para pasar un buen momento juntos e imaginar alguna "bromita".

Ahí estábamos todos hablando de los temas más diversos y mateando, como cada vez que nos encontrábamos.

Todo transcurría normalmente, y parecía que nada extraño podría llegar a suceder. Sin embargo la situación cambió cuando "el petiso", uno de mis amigos, dijo que se tenía que ir y nos pidió que escucháramos el sorteo que realiza "sorpresa y 1/2" (un programa de  TV .), y que le anotáramos el número sorteado.

El concurso de ese programa consiste en sortear un número que corresponde a un billete de dos pesos. La persona que gana es la que posee el billete de 2 $ que más se aproxima al número. Por esto muchos guardan esos billetes para controlarlos durante la emisión del programa.

Pero, como "el petiso" se tenía que ir, y no podría escuchar el número favorecido, dijo con insistencia:

- Chicos, yo me voy pero les tengo que pedir un favor. Estén atentos al sorteo de "sorpresa y 1/2" y anótenme el número del billete que después yo lo controlo.

En ese momento, yo, que no fui el artífice de la broma, noté una cara risueña de otro de mis amigos, que lo despedía diciéndole:

- no te preocupes "petiso", andá tranquilo que yo estoy atento.

En fin, "el petiso" se fue y Fernando, que lo había despedido tan gentilmente se despachó con una carcajada. En principio no entendimos, pero al instante todos nos reíamos pensando "la joda" que le íbamos a hacer a nuestro amigo.

Fernando nos había explicado que a pesar de que "el petiso" escondía meticulosamente sus billetes de dos pesos, el sabía donde estaban. Y, en menos de un minuto, volvió de la pieza del "petiso" y apareció con el "fajo" de billetes.

- Acá están !!, dijo. e indicando uno de los billetes continuó:

- Ahora anotamos este número y listo.

Ese fue el momento de mayor alegría que vivimos ese día. Estábamos todos sentados alrededor de la mesa muriéndonos de risa y festejando la idea que Fernando nos estaba proponiendo.

El plan era sencillo, anotamos el número de uno de los billetes del "petiso" e hicimos ver que era el número que había salido sorteado en el programa. Luego, vendría nuestro amigo, y nos divertiríamos al ver su cara cuando piense que había ganado el premio. Después de festejar el plan acordamos realizarlo y esperamos impacientemente a nuestro amigo.

No paso mucho tiempo cuando "el petiso" volvió al departamento. Habló dos palabras, pero como estaba expectante por el resultado del concurso enseguida preguntó:

-Che, anotaron el número?

A lo que Fernando respondió: - Uh, se me pasó. Y con una sonrisa le dijo: No, ahí te lo dejé, está en el papel debajo del cenicero.

El petiso agarró el papel, fue hasta su pieza, y volvió con la parva de billetes de dos pesos que tenía. Se sentó frente a la mesa y empezó a verificar sus billetes. Como eran muchos, cuando estaba llegando al final del fajo, empezó a lamentarse porque creía que le quedaban pocas posibilidades. Sin embargo, antes de pasarlos a todos llegó al que tenía el mismo número que le habíamos anotado. Miró una y otra vez el número a la par de que miraba el billete. Por un instante se quedó estático, y empezó a repetir número por número en voz alta, hasta constatar que tenía el billete ganador y que se habría favorecido con un premio verdaderamente importante. En ese momento, no aguantó más y gritó como loco:

-Ganeeeeeeeee!!!!! Ganeeeeeeeeeeee!!!!!!!!! Lo tengo!!!!!!!! Lo tengo !!!!!!!!!!

Estaba felicísimo y gritaba enloquecido mientras corría por todo el departamento. En un segundo nos explicó que había ganado y entonces dejamos de simular nuestra indiferencia y nos abrazamos como locos hasta convencernos que en verdad habíamos ganado muchísimo dinero. Alegría que nos llevó a festejar con cervezas y comida que el petiso compró espontáneamente para todos.

Después, cuando estábamos más tranquilos, él que era el centro de atención comenzó a hablarnos y a decirnos cosas que nos hacían festejar. Por ejemplo, nos aseguraba que no íbamos a pagar nunca más el alquiler al propietario porque el sabía de nuestro esfuerzo e iba a comprar un departamento y hacerse cargo de los gastos.

Palabras como estas siguieron y nosotros no hacíamos más que responder aumentando los festejos hasta que "el petiso", dijo que iba a llamar al programa porque quería asegurarse de que le den el premio, ya que tenía un día de tiempo para reclamarlo.

Ante esta situación no hicimos más que mirarnos para ver quién le diría la verdad antes de que se comunique para avisar que tenía el billete y que era el favorecido por el premio. Entonces, cambiamos nuestras caras y nos pusimos serios, no porque queríamos sino por la particular situación que se nos presentaba.

-Esperá "petiso", te tenemos que decir algo, le dijo Fernando. Y continuó contándole cómo lo habíamos engañado. A lo que el petiso respondió con un silencio que se prolongó por un largo momento. Se sentó en la mesa junto a sus billetes y al papel que tenía escrito el número del sorteo y dijo:

- Cómo pudieron haberme hecho esto. Y continuó:

- Es el día más triste de mi vida.

Después se quedó frente a los billetes con su mirada extraviada y pensando. Su riqueza se había esfumado y debería volver al mundo de todos los días; levantarse temprano y concurrir a su trabajo.

Nosotros, sigilosos y nocturnos, no podíamos más que solidarizarnos con él. Por eso nos fuimos despidiendo con nuestros rostros frustrados, dignos de una película dramática.

Patán
24 años
Coronel Suarez


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
04/12/2008 13:31:37 »» Hector:
A pero que pedazos de hdp...ssssss me imagino el garron que se comieron todos. Años despues (si siguen siendo amigos) se deben cagar de la risa, pero que garron cuando le tuvieron que decir. No me hubiera gustado estar ahí, aunque si ahora van a conta la anecdota con unas cervezas me prendo.

« Home | Secciones: Ir »
 

De puño y letras:

BIENVENIDO


LA MANO NEGRA
2 MIL
LA AUTOENTREVISTA
AIRE PURO
LA AMENAZA DE MARTIN
LA CONFESION DEL DIRECTOR
NUESTRO BRINDIS

Los preferidos
del Director:

 
CAMPO DE FRUTILLAS PARA SIEMPRE


LLORO PORQUE TE AMO, VIRGENCITA DE MADERA
EL PREMIO
UN CORAZON PERDIDO
AQUELLA OPORTUNIDAD NO VOLVERIA...
LA LOCUTORA, MI CHICA, Y YO
LOS SUEÑOS DE NICOLAS
LA CIUDAD