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PECECITOS
Muchas
veces vengo hasta esta hoja en blanco buscando encontrar
algún escrito que me guste. O, dicho con mayor
precisión, para leer este breve texto y descubrir
al menos un encanto.
No
es fácil encontrarle un encanto al escrito. Y uno
nunca sabe si en algún momento aparecerá.
Sólo le resta tipear algunas palabras, ordenar
los párrafos y volver a leer para ver si encuentra
algo.
Sería
como tirar la red en búsqueda de pececitos de colores.
Recogerla con cuidado y comprobar el resultado.
Un
pez, dos peces, ninguno. Hoy no hay pique.
Cuando
no hay pique, quedan dos opciones. La más fácil
es recoger la red, protestar en voz baja y marcharse.
Total, se puede volver al día siguiente o en otro
momento.
La
otra opción es persistir. Fruncir el seño
desafiando el mar y arremeter de nuevo con todas las fuerzas.
Allá
voy. Peces de colores, vengan a mí.
Sacar
la red nuevamente sin resultados vuelve a poner al pescador
en la misma situación. Debe decidir persistir o
evadirse.
Si
empieza a jugar con la ilusión verá tantos
peces de colores en su red que será imposible que
desista.
Si,
en cambio, fija la vista sobre la red vacía empezará
a comprobar que se ha levantado viento. Que está
oscureciendo y comenzó a hacer frío.
Yo
creo que hay que ponerse un pulóver. Disfrutar
del frío y silbar bajito. Hay que ver los pececitos
de colores.
Juan
Manuel Valentini
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