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EL
EXPERIMENTO
Seis,
siete u ocho años. No más. Estaba en una
casa de Necochea, que mis padres habían alquilado
con una familia amiga para pasar el verano.
Un
día subí hasta un altillo porque mi hermano
estaba junto con el hijo de la familia amiga jugando.
Llegué sonriente con la expectativa de encontrar
diversión. Abrí la puerta y los encontré
a los dos, tal como estaba previsto.
No
sé qué hacían, quizá jugaban.
Pero apenas llegué vi que el grandulón concentraba
su atención en algo que se parecía a un
juego de mesa. Con facilidad pude leer la tapa. “Magia”,
resaltaba la caja. Adentro, tubos, cartas, barita de mago
y diversos elementos propios de hechiceros profesionales.
Interesante,
pensé. Me acerqué sigiloso, sin querer interrumpir.
Me detuve frente al muchacho, que estaba muy serio, e
intenté observarlo. En ese momento quitó
la atención del juego. Levantó su vista.
Y dijo:
-
Te voy a hacer desaparecer !
Grité,
lloré y no lo dudé. Salí disparado
de esa maldita pieza. Con desesperación bajé
a los tropezones la escalera. Y llegué a recluirme
en la mayor de las fortalezas: la pollera de mi mamá.
Entre
gritos intenté explicar lo que había pasado.
El grandulón estaba decidido a hacerme desaparecer.
Eso era todo lo que quería decir. Pero con gritos
y lágrimas no había forma de dar explicaciones.
Tenía
una certeza, el juego era muy poderoso y el muchacho se
mostraba decidido. Quería hacerlo. Tenía
la fórmula y los instrumentos.
Aferrado
a la pollera, persistí hasta que encontré
la calma. Fue cuando me di cuenta que el grandote tendría
serios problemas si se atrevía a hacerme desaparecer.
Juan
Manuel Valentini
El Confesionario - Comentarios sobre el texto
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Comentarios de los lectores |
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21/11/2007 1:19:34 »» Analía:
Me parece maravilloso este escrito. Es sano, impecable, sinceramente hermoso. |
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