LOS ELEGIRIA

Si tuviera que elegir te elegiría. Esa es la frase más linda que uno puede escribir. Elegiría la misma familia, los mismos amigos, los mismos compañeros. Elegiría también las mismas cosas. El mismo casco rojo, la misma pelota de básquet que me regaló mi tío. Lo elegiría a él, por su puesto. Y a mi tía preferida.

Elegiría nacer como he nacido. En el mismo pueblo, rodeado por la misma gente. Sin dudas, con los ojos cerrados lo elegiría.

Elegiría a Facundo, mi hermano. Pediría que me pelee menos, que me acompañe un poco más. Pero que duda cabe, lo elegiría.

Elegiría a mis abuelos. A todos, sin excepción y con las mismas ganas. A todos los elegiría.

Elegiría a nombres que me siento tentado a escribir. Son nombres que no están, que no se ven. Pero ellos saben, saben muy bien que los elegiría.

Renato, a vos también te elegiría. Con el alma de niño, la sonrisa espontánea y la anécdota repetida. Te nombro a vos, pero incluyo a todos, a todos mis amigos.

Angelito, ¿estás ahí? Siempre te elegiría. Quisiera que me escuches como tantas veces, que indaguemos un camino. Nos tomemos de la mano y nos animemos a recorrerlo juntos.

A Carla, mi hermana. Claro que la elegiría. Con los mismos gritos y la misma guitarra.

A Paulita, la más chiquita. La que se levanta con los ojos cerrados, se pone los patines dormida y avanza por el comedor. A ella, a ella obviamente que la elegiría. Querría las mismas luchas en las que simulaba verme vencido. Ella se me tiraba encima, sobre el sillón o la cama. Contaba hasta nueve, siempre hasta nueve. Por arte de magia yo siempre zafaba. Paulita, demás está decirte que te elegiría.

A vos papá, sería imposible no elegirte. Bien sé que te cansaste de sembrar y regalar margaritas por la vida. Fuiste palabra y actitud. Llevaste el primer fax a Pringles e inventaste un mundo en cada esquina. Sabés, tuve varios cursos pero un solo profesor de la vida. Y a vos, vieja, qué te puedo decir. ¿Te acordás cuando rezábamos con la abuela en la pieza? ¿Y cuando me enfermaba y llegabas corriendo con gaseosa y revistas? Fuiste la que me enseñó a caminar, me sostuviste fuerte y no dejaste que me cayera. Viejo, vieja, no sería yo si no los elegiría.

A todos con los ojos cerrados y el mayor deseo del mundo. Con la frente alta y los brazos extendidos. Cantando el himno nacional o golpeando la pandereta.

A todos, los elegiría.

Juan Manuel Valentini


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