NUESTROS ABUELOS

Recuerdo, cuando era chico, escuchar ciertas conversaciones que mi abuelo mantenía con distintas personas. Los temas eran variados, pero siempre, en determinado momento hablaban del futuro de sus nietos. Mientras tanto, yo estaba ahí, observando en silencio.

Aunque no recuerde con precisión las palabras, nunca podré olvidar la idea central de lo que decían. Estaban convencidos que el esfuerzo cotidiano tendría un resultado evidente: les dejaría un país con posibilidades para sus nietos.

Sí, lo decían una y otra vez, con el convencimiento de quien obra con honestidad y aguarda que el tiempo actúe con justicia.

Sin embargo, la realidad de estos días los traicionó, poco tiene que ver con todo lo que ellos hicieron.
Hay una certeza: este no es el país que nuestros abuelos nos dejaron.

En este momento es inevitable ver la imagen de mi abuelo. Aquel albañil, que llevaba unos anteojos suculentos vuelve hoy a llenarme de orgullo, como tantas veces.

Al igual que muchos de nuestros mayores, hizo lo imposible por dejarnos una Argentina de pie. Él como sus amigos, no sabía de corrupción ni de trampas. Pero era experto en trabajo, honestidad, y solidaridad entre otros valores que actualmente parecen haberse extraviado.

Hoy es momento de volver a nuestros abuelos, íntimamente pienso que deben guiarnos en el camino. Quien, como muchos de ellos, puede enseñarnos a respetar la palabra, obrar con justicia, cuidar el país, ayudar al otro.

Yo tuve la suerte de tener un abuelo especial. Sé que nunca voy a olvidarlo. Se llamaba Juan, como yo, quería construir un futuro para los demás. Para nosotros.

Es tiempo de que empecemos a ayudarlo.

Juan Manuel Valentini


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