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EL
HOMENAJE
Hace
un tiempo, como otras veces, vino a buscarme una idea.
Como siempre dispuesto, me detuve un momento y le dije:
por aquí por favor.
Muy bien, continúo. La idea pasó, se sentó
en mi mesa (ahora de vidrio, muy linda) y tomamos un café.
-Mire Juan (me dijo) lo he escuchado hablar de que la
gente no se permite ser como muchas veces le gustaría.
Y que generalmente muchas personas culminan desfigurando
su esencia. Y algo más que no recuerdo.
-Puede ser (contesté), seguramente habrá
escuchado todo ese tema de respetar la originalidad del
ser humano, de la necesidad de conservarla y alentarla
para enriquecer a la sociedad.
-¿Dinero dice?
-Nooo, ¡Tengo ideas no monedas!
-Entonces creo que nos vamos a entender, respondió.
En
fin, el diálogo continuó y tuvimos un momento
agradable. Sintetizando, estuvimos hablando de que hay
que volver a la simpleza de la vida. El distraimiento
de las circunstancias cotidianas difuman el rostro del
anciano, y la copa del árbol que está en
la esquina.
Pero quisiera compartir otro tramo de la charla con ustedes,
porque me quedó grabada.
-Homenaje, dijo la idea.
-Eso me interesa, contesté.
-Pues bien, no es complicado, más bien es simple
y como toda iniciativa requiere voluntad.
-¿De qué se trata?
-Vio Juan, como los artistas, por ejemplo, tienen su aplauso
y viven un momento particular, emotivo.
-Si, claro.
-En síntesis el aplauso es el resultado del reconocimiento.
Es muy alentador, e invita a quien lo recibe a continuar
realizando su obra.
-La entiendo, pero ¿Cuál es su propuesta?
-Como le decía es sencilla. Usted tiene que conseguir
un lugar: un teatro, una confitería, no importa.
Y después invitar a una persona de su pueblo, y
a toda la gente de su comunidad. El acto, como le advertí,
es simple. La persona invitada será el homenajeado.
Todo ocurrirá después de que alguien lea
un escrito muy breve que hable de la persona, de su vida
en la ciudad. Qué hizo, qué dejó
de hacer, cuáles fueron sus preocupaciones, sus
proyectos. Después, los vecinos harán sentir
el aplauso.
-Me gusta su idea. Es más, imagino que podría
haber pantallas mostrando momentos cruciales en la vida
del homenajeado, espacios con sus fotografías,
mensajes de las personas que fueron importantes en su
vida, etc. Pero generalmente usted sabe que resultará
difícil, hay que lidiar con los prejuicios, la
terquedad.
-Si, ya sé, vaya si conozco las resistencias.
El diálogo terminó, y la idea se marchó
dejando su presencia.
No será fácil realizar la idea, pensé,
pero es posible recuperar su esencia.
Por
eso, muy pronto, nacerán los "Reportajes de
la Vida". Encontraremos a los homenajeados en los
lugares más diversos.
Tenemos una idea, perseguimos una intención: abrir
los ojos donde todos los cierran.
Juan
Manuel Valentini
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