| Entrevista
a Ana María Fuster
“Descubrirán
caprichos divertidos, temores, pasiones, ingenuas o terribles
decisiones que tomamos día a día”
Una entrevista de El Confesionario
| Septiembre de 2002
La
editora de noticias de El Confesionario lanzó su
libro “Verdades Caprichosas”
Son versiones ampliadas y nuevas de sus escritos
Los relatos de Ana María Fuster Lavín podrán
leerse en su versión impresa.
La
escritora Ana María Fuster Lavín
reside en San Juan de Puerto Rico. Allí se desempeña
como correctora legal del Tribunal Supremo y correctora
del mensuario universitario Diálogo.
Es una asidua lectora y colaboradora de El Confesionario.
Acaba de publicar su primer libro de relatos Verdades
Caprichosas. Así nos brinda en exclusiva
su primera entrevista sobre este acontecimiento. En esta
ocasión tutearemos (en vez de usar el vos) a la
caribeña autora, pues esa es su forma habitual
de expresión.
El
Confesionario- Te felicitamos por tus
Verdades Caprichosas. Hemos tenido la oportunidad
de leer algunos de tus escritos, que hemos publicado en
El Confesionario y hemos disfrutado mucho.
Ana
María Fuster- Gracias, para mi siempre
ha sido un honor formar parte del grupo de colaboradores
de El Confesionario, pienso que esta revista brinda un
espacio fundamental para los escritores hispanohablantes
jóvenes. He publicado con ustedes varios relatos:
como La nieve, Y su nombre era Caridad, Mi último
desayuno, entre otros. Éstos luego fueron corregidos,
ampliados y revisados. Las versiones de mi libro son casi
cuentos nuevos.

Verdades Caprichosas de Ana María
Fuster Lavín es como un abanico multicolor
compuesto de relatos y otras ocurrencias líricas
y narrativas sobre situaciones cotidianas puertorriqueñas,
hispanoamericanas y cosmopolitas, en las cuales
la crítica política, social y
psicológica se fusionan con el misterio,
el amor, la frivolidad y lo grotesco.
El
título Verdades caprichosas
define el contenido y la forma en
que se escribieron sus páginas. Estas
son las verdades que se le han antojado a
la autora sin un motivo aparente. Hay realismo,
ficción y fantasía, pero según
vayan leyendo sus páginas descubrirás
situaciones que pasan a nuestro alrededor
cada día y no nos damos cuenta.
Verdades Caprichosas está
compuesto de 16 relatos, aunque incluye una
crónica sobre el inicio en la maternidad
("La maternidad a mi manera") y
algún poema provocador ("Reencuentro",
"Oda a Pablito"). En sus páginas
hay amor --ingenuo, apasionado, trágico
y hasta erótico--; hay crítica
política ("La conciencia",
"El Rocerceló") y social
("Una tarde en la 18"); hay nostalgia
("El árbol solitario"); anécdotas
de la infancia ("La nieve"); la
solidaridad vecinal ("Cinco pisos");
crímenes pasionales; violencia doméstica
("Mi último desayuno"); misterio;
pura ficción; humor, terror y suspenso.
Además se presenta el mundo impersonal
del que trabaja día a día frente
a una computadora ("La libertad de Mauricio"),
mostrando que si dejas que esa rutina domine
tu vida, te convertirás en tu propia
víctima. Tienes que salir, respirar
e inventarte tu propia verdad caprichosa. |
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EC-
Sí, ya vemos que se han convertido en
una obra mayor. Tus relatos son muy cercanos, humanos,
aunque siempre penetra la varita del mago de las fantasías.
Suponemos que en alguna manera reflejan tu actitud ante
la vida.
AMF-
Para mi, la vida es un ir y venir; un vehículo
que nos lleva a conocer nuevas posibilidades -maravillosas,
únicas, hermosas, y hasta terribles- y ha reconocernos
constantemente en cada una de ellas. Así nuestras
experiencias reales e imaginarias (y muchas son producto
de nuestra mente, temores y fantasías) nos van
marcando poco a poco, al menos en determinadas etapas
que vivimos. Lo importante es la actitud con la que enfrentemos
todo esto. Enfrentarlo siendo honesto con uno mismo, más
un toque de humor, positivismo y a veces un poco de morbosidad.
EC-
¿Y cómo fueron naciendo tus escritos?
AMF-
Muchos de los escritos del libro nacieron en
esos momentos en los que uno necesita crearse nuevas experiencias
o salir del tedio o verdadero aburrimiento en la rutina
diaria del trabajo, estar en una oficina-cubículo
corrige que te corrige opiniones y sentencias del Tribunal
Supremo, no es algo muy creativo que digamos. Así
que siempre tengo algún libro ya sea una novela,
o ensayos o poemas, para a escondidas leer un par de paginillas,
pero a veces en vez de leer me pongo a imaginarme y sí...
Rápido trato de copiar la idea o releer poco a
poco otras escritas y así le voy dando forma a
algunos de estos relatos. Claro que después los
sigo trabajando en la calma e intimidad de mi hogar. Otros
los he escrito por coraje al ver las noticias, la política
y sus maravillosos protagonistas; y hasta como El árbol
solitario, que lo escribí a partir de la hermosa
fotografía que ahora protagoniza la portada del
libro que me envío mi querido amigo Mario Sotil
(autor del prólogo) desde Bolivia. Otros los he
escrito con la idea de la crítica social, política,
y se transforman poco a poco en una narración donde
esa crítica ya es secundaria o solapada, esto ocurrió
con El Rocerseló y La libertad de Mauricio. Claro,
esas ideas van creciendo cada vez que leo y retomo cada
relato, los corrijo y reescribo al menos 3 ó 4
veces.
EC-
Ya veo, así que en ocasiones escribes como si fuese
un escape de esa rutina laboral.
AMF-
De la laboral, de la cotidiana, también
en el hogar. Pero también escribo por amor, por
pasión... Según empiezo la idea de un relato,
me voy enamorando de ella, y todo lo que eso implica.
Si me corresponde, es casi como un noviazgo. Salimos juntos,
pues me llevo la idea y la releo y escribo en cualquier
lugar. Cuando estamos juntas -la idea y yo-me desconecto
de todo, me emociono, me da ese cosquilleo, y es casi
como hacer el amor.
También nos peleamos, nos alejamos. Nos reconciliamos.
Pero cuando no nos correspondemos, esa idea se va alejando,
no se cuaja y la dejo.
EC-
En fin ya veo que son tus verdades caprichosas,
tal como el título. Es curioso, ¿cómo
se te ocurrió?
AMF-
Un capricho, en la música, es una composición
breve, libre, que no sigue unos patrones determinados
ni académicos. Al igual sucede con el libro, no
sigue un patrón, no hay unos géneros literarios
determinados aquí. Sí predomina la narración.
Además un a capricho, es algo que a uno se le antoja,
uno es el dueño de eso. Así que ésta
son verdades a mi manera.
En fin, según vayan leyendo los relatos, poemas
y hasta una minicrónica de mi inicio en la maternidad,
descubrirán caprichos divertidos, temores, pasiones,
ingenuas o terribles decisiones que tomamos día
a día. Espero que disfruten con Verdades Caprichosas.
EC-
Desde luego que así será. Es un
libro muy variado, con una redacción
impecable y sin excesos. Este libro se distribuirá
internacionalmente o sólo en Puerto Rico?
AMF-
Gracias por tus generosas palabras. El libro
se puede adquirir en todas las librerías de Puerto
Rico. Internacionalmente, por ahora se venderán
por correo, para información sobre el costo y envío
tenemos la dirección electrónica: verdadescaprichosas@hotmail.com
EC-
Espero que muchos puedan disfrutar de tu hermosa
y refrescante obra.
Gracias por compartir esta charla de sobremesa con todos
los lectores de El Confesionario.
AMF-
El agradecimiento es mío. Un abrazo a
todos.
Entrevista exclusiva realizada por El
Confesionario
Septiembre de 2002
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