| Pánico Apenas entro a la sala de reuniones, siento un escalofrío por todo el cuerpo. Hay cuatro personas solamente más la profesora, saludo tímidamente y me siento en una de esas diminutas sillas de niños. Me empieza una sensación de sofoco que no puedo justificar porque hay una puerta abierta. La sala se empieza a llenar de gente y mi corazón late tan rápido que siento que me va a dar un ataque. Odio cualquier cosa encerrada con personas de la que no puedo salir cuando se me antoje. Me inmovilizo y trato de pensar cosas agradables que no dan mucho resultado. Recuerdo sentir esto desde muy niña, sobre todo en el colegio cuando tenía que recitar delante de todo el curso, me invadía el pánico y me olvidaba de todo. Siempre con el miedo a sentir lo que sentía, siempre con la angustia a cuestas. Y ahora estoy aquí con 31 años y sintiéndome una niñita chica, sentada frente a toda esta gente, ojalá fuera invisible o me tragara la tierra o me pasara cualquier cosa, pero que me sacara de este lugar. Ahora me toca presentarme, apenas digo mi nombre y siento que me voy a desmayar, la transpiración fría recorre mi cara y la espalda. Todos me miran y una vez más está ahí, el pánico, se apodera de mí y apenas me puedo mover. Me paralizo y veo todo como en cámara lenta. Respiro profundamente para tratar de calmarme. La profe comenta algo que me salva y por suerte le toca a la persona de al lado presentarse, me repongo un poco, pero el temblor sigue en mis piernas y me dan ganas de llorar por la impotencia que siento y que he sentido siempre... Carolina
Kotesky
Residencia: Viña del Mar País: Chile Fecha de publicación: 02/05/2003
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