Micelas

A propósito de un cuento que he leído en una de vuestras secciones, "El matrimonio del terror", reflexiono y cuento lo que siento ante semejante historia. Mi piel se eriza sólo al pensar que cualquier persona de la raza, edad, sexo o condición que sea, deba aguantar la más mínima vejación, provenga de quien provenga. Los malos tratos saltan a las noticias de primera plana, cada día con más fiereza y abundancia, la prostitución de mujeres y niños, la muerte de inocentes a manos de terroristas domésticos o mercenarios, está siendo la noticia más destacada con demasiada frecuencia y nos estamos acostumbrando a oírlo. La costumbre hace sordos a los humanos, tiranos a los poderosos y cobardes a los pobres de espíritu. No es de recibo que nada hagamos en favor de los desposeídos, sólo oír y lamentar no sirve de nada y pienso, con fuerza, que cualquier medio es bueno para propagar la rabia y la desolación que generan esas noticias. Debemos unir las facultades políticas, sociales y jurídicas, para enviar a los tiranos a la podredumbre de donde proceden sus golpes y sus vejaciones y entre ellos que arreglen sus diferencias, debemos denunciarlos, perseguirlos y castigarlos para que su historia no se llene de muertes sin sentido. Los que oímos y callamos somos cobardes, mediocres y estúpidos. Los tiranos no son más que seres odiosos que deben ser castigados al ostracismo, la soledad, el trabajo sin remunerar para beneficio de los que han padecido su odio. En ese sentido se han de modificar las leyes y los jueces tienen la obligación de hacerlas cumplir. El silencio y la incultura son el medio de dispersión adecuado para que los tiranos ejerzan su hegemonía. Gritemos todos sus nombres y no permitamos que pasen desapercibidos, que todo el mundo los conozca y que nadie permita que ejerzan su tiranía. Hay que educar a nuestros hijos, a todos los niños, en la libertad del respeto y del orden. Decía una canción de mi juventud que la libertad de tu puño acaba donde empieza mi cara. Ningún pastor, amigo Ken Jairo, deja sin comer a ninguna de sus ovejas y mucho menos la maltrata, ni la tira por un barranco. No es cuestión de ser consciente del lugar que te ha tocado en suerte. La suerte se busca y se encuentra si alguien no te mata por el camino. El esfuerzo es el único camino, que con dignidad, lleva al triunfo y ese triunfo no es el mismo para todos. Efectivamente, no somos iguales, pero todos tenemos derecho a las mismas oportunidades de demostrar que somos capaces de alcanzar nuestro triunfo particular, sin que nadie deba impedirlo. La micela en suspensión, cuando pierde sus características, cae precipitándose al fondo del recipiente que la contiene y en su caída arrastra a otras que al final forman con ella un conglomerado, precipitado y la suspensión deja de existir. Cada golpe, cada muerte a manos de un desaprensivo/a, genera una cadena de golpes y muertes que cada vez se hace más grande y más anónima. El equilibrio se rompe, la salud se quiebra, el bienestar desaparece, la sociedad deja de ser el medio para crecer y hacerse hombre o mujer. Pongamos nuestro esfuerzo para que la libertad y la democracia vuelvan a tener el sentido del triunfo.

Autor: Alia
Edad: 50
País: España
Residencia: Jaén
Ocupación: Sanitaria
Hobby: escribir, leer, jardinería, cine, senderismo...
Comentarios: Publicar las propias reflexiones es una magnífica manera de ordenar los propios sentimientos. Gracias por brindar esta sección.
Fecha de publicación: 20/12/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
02/01/2003 22:02:26 »» Ken Jairo:
Yo entiendo lo que me trata de decir...y lo aprecio. Pero lo de pastor no lo decìa por ese marido que maltrata a su mujer; sino por un ser fuerte, capaz de soportalo todo y no sentirse basura.
Así que no se confunda. Yo no apoyo a el esposo de esa mujer del "Matrimonio del terror" Poco hombre es aquel que golpea a su mujer (especialmente si es asendosa y débil)
02/01/2003 21:41:59 »» Ken Jairo:
Creo que vive en un mundo imaginario y frágil. Necesita caminar un poco por el mercado, ver a un vagabundo desdentado y ebrio pedirte una moneda, a una meretriz ofreciéndose y a un delinciente amenazando apuñalar a alguien. La vida, mi señora, no es tan blanda como su corazón que vive una utopía "felicidad en el mundo" Todos tenemos problemas, y a todos se nos muere alguien ante los ojos.

Sin ánimo de ofender.
Ken Jairo
27/12/2002 22:16:45 »» Alexandra:
Buena reflexión Alia, lamentablemente los problemas de nuestra sociedad se van acrecentando, así la violencia, la prostitución, abuso de poderes van adquiriedo cada vez más terreno. Sin embargo, no creo que la solución sea unirnos para derrotar "tiranos", algo así como expresas, creo que la violencia solo engendra más violencia, y también creo que el mundo sólo es reflejo nuestro, no tenemos que empezar queriendo cambiar al mundo, sino que cada uno empiece a tomar conciencia del cambio en sí mismo...
Hasta otra Alia.
02/01/2003 22:02:26 »» Ken Jairo:
Yo entiendo lo que me trata de decir...y lo aprecio. Pero lo de pastor no lo decìa por ese marido que maltrata a su mujer; sino por un ser fuerte, capaz de soportalo todo y no sentirse basura.
Así que no se confunda. Yo no apoyo a el esposo de esa mujer del "Matrimonio del terror" Poco hombre es aquel que golpea a su mujer (especialmente si es asendosa y débil)
02/01/2003 21:41:59 »» Ken Jairo:
Creo que vive en un mundo imaginario y frágil. Necesita caminar un poco por el mercado, ver a un vagabundo desdentado y ebrio pedirte una moneda, a una meretriz ofreciéndose y a un delinciente amenazando apuñalar a alguien. La vida, mi señora, no es tan blanda como su corazón que vive una utopía "felicidad en el mundo" Todos tenemos problemas, y a todos se nos muere alguien ante los ojos.

Sin ánimo de ofender.
Ken Jairo
27/12/2002 22:16:45 »» Alexandra:
Buena reflexión Alia, lamentablemente los problemas de nuestra sociedad se van acrecentando, así la violencia, la prostitución, abuso de poderes van adquiriedo cada vez más terreno. Sin embargo, no creo que la solución sea unirnos para derrotar "tiranos", algo así como expresas, creo que la violencia solo engendra más violencia, y también creo que el mundo sólo es reflejo nuestro, no tenemos que empezar queriendo cambiar al mundo, sino que cada uno empiece a tomar conciencia del cambio en sí mismo...
Hasta otra Alia.