El nombre de China

"Quemar libros y erigir fortificaciones es tarea común de los príncipes."
Jorge Luis Borges, Otras inquisiciones.

No satisfecho con ser emperador del centro de la Tierra, Chi-Huang-Ti ordenó construir una imponente muralla; esta orden obedecía a su deseo de defensa exterior y al íntimo de ser eterno. El futuro –se sabe- es una utopía porque vivimos en un presente continuo, semejante al presente continuo de este emperador (en el pasado) que, temeroso de la muerte, vivía en un palacio con tantos cuartos como días tiene el año.

Un documento de la época salvado del fuego nos informa que dentro de los límites del mayor reino conocido se reclutaron miles de campesinos -se puede traducir por millones- que debieron abandonar sus cultivos de arroz para concentrarse en La Muralla. Sobre estas hormigas laboriosas que transportaron por terrenos abruptos piedra por piedra y ladrillo por ladrillo este mismo documento notifica sobre una sublevación a causa del peso de los trabajos forzados; luego, como incentivo laboral, que un capataz cortó varias cabezas insurrectas y utilizó sus cuerpos para amortizar el peso de las piedras bajo la mirada de los demás campesinos para que así estuvieran advertidos.

No existió orden imperial más exitosa que aquella impuesta por el terror y transmitida de boca en boca.

En cierta nebulosa quedaron otras no menos memorables obras del emperador, absurdamente olvidadas por una nefasta que, en prueba de originalidad, no tolera paralelismos con ninguna otra de su tiempo o los anteriores, pero bastante repetitiva a posteriori por jerarcas y folclóricos dictadores latinoamericanos.

Varios motivos tuvo el emperador para realizar esta nefasta obra, motivos irrisorios de un emperador mesiánico que no lo excusan en su obrar. Primero, el estudio excesivo de lo existente lo impulsó a querer saberlo todo, incluso lo inexistente; los letrados con los que discutía siempre ganaban la disputa afirmando que no existió sobre la Tierra sabio más grande que Confucio; tanto repetían a Confucio que finalmente al emperador ese nombre le resultó tan intolerable como la palabra muerte. Segundo, autorizó a los legalistas –o a una escuela filosófica que fue legal por orden del emperador- cuyos libros de medicina, agricultura y artes mágicas fueron guardados en la biblioteca imperial Qin.

Chi-Huang-Ti -el mismo que estableció el sistema de escritura por ideogramas- ordenó entonces a sus ejércitos saquear todas las bibliotecas del centro de la Tierra en su afán de terminar con la tenaz oposición de los letrados, aniquilar los resabios feudales y controlar el pensamiento.

Al contrario de La Muralla, esta depredación contra la cultura insumió un ínfimo período de su reinado, y después de que sus esbirros recorrieran ciudades de callejuelas angostas y tortuosas, luego de asolar multitud de pagodas literatas habitadas por hombres de ojos y techos curvos, cuando no quedó en el centro de la Tierra un solo libro confiscado, Chi-Huang-Ti ordenó que fueran quemados todos. Un millón de libros fueron incinerados, dos famélicos campesinos de una aldea vecina fueron llevados por la fuerza como testigos firmantes de la infame quema; dos cruces en el expediente dieron cuenta de su carácter de analfabetos, veinte monedas y la amenaza de una muerte segura bastaron para acallar sus mentes y su lengua.

Luego, viendo la imposibilidad de ver acabada su anhelada muralla en vida, se rodeo de una corte de hombres serviles y mujeres libidinosas como su madre, olvidó a millones de súbditos famélicos y se entregó a la disolución. Después de muerto, la voz irónica de la Historia -de quien si no- le susurró al oído que esa infame quema de libros nunca sería olvidada, ganándose el repudio eterno de los letrados. Luego, refiriéndose a la muralla, afirmó que los cimientos de su imperio se habían establecido con firmeza; Chi-Hoang-Ti legaría su nombre al nuevo estado para la posteridad, es decir, el reino del centro de la tierra encerrado en si mismo.

Inútil es enumerar los diferentes nombres adjudicados al emperador; doblemente inútil es saber cual de todos ellos es el correcto: basta saber que el chino-mandarín es una lengua de entonación y que un mismo nombre puede tener diferentes significados según la modulación de la voz.
Absurdo es el hecho de establecer ideogramas –es decir, una misma escritura para diferentes lenguas- y luego ordenar la quema de todos los libros; no tan absurdo como construir una muralla y quemar libros como una forma de negar el pasado, de anular tres mil años de historia mediante el novedoso método de construcción de una nueva. Me pregunto si el nombre del nuevo estado no fue en vano.

Autor: Luciano Difilippo
Edad: 26
Lugar de residencia: Bahía Blanca (Argentina)
Ocupación: Estudiante de Geografía en la UNS (Universidad Nacional del Sur)
Fecha de publicación: 22/11/2002


El Confesionario - Comentarios sobre el texto
Comentarios de los lectores
12/06/2004 3:37:56 »» sebastian gongon:
no sabia que usted se dedicaba tambien a los escritos con tintes politicos,
hay que tener cuidado porque a veces comienza a dominarnos el ego y perdemos la objetividad
igualmente creo que el suyo es un muy buen ensayo
12/06/2004 3:33:49 »» rufino bendietti:
conozco a luciano desde pequeño, esta es sin duda su opera primma!!!
saludos a thiago
30/12/2002 20:48:35 »» luciano:
Hola Isabel.
Nuevamente gracias por tu respuesta y dedicación para con mis escritos
Me gustaria que leyeras el cuento "Animales Racionales", en la sección Confesiones... en verdad me interesa tu opinión y críticas...
Que pases felices fiestas
Adios
18/12/2002 20:19:15 »» Isabel:
Emocionada y agradecida por tu respuesta. Sigo en la línea de animarte a escribir. Para ello te confío una máxima que hace muchos años grabé en mi escala de valores: "Somos creadores del mañana, irremediablemente encontraremos en el futuro lo que hayamos construido en el presente. Aún hay tiempo Creemos para el bien".
No es utopía, realmente he podido comprobar que el esfuerzo por conseguir, continuo, diario, sin descanso, hace que encuentres lo que buscas. La suerte es una utopía, el trabajo, la imaginación y la pasión por llegar a un lugar concreto, empujan hacia el destino deseado. Tu sabes crear con la palabra escrita, hazlo, no te canses, estudia y deja escrito aquello que imagines, pienses o deduzcas. Alguien se lo encontrará algún día y pensará en tí en frecuencia de agradecimi
10/12/2002 18:57:45 »» Luciano Difilippo:
Gracias por tu comentario, Isabel; dejame decirte que tus palabras me alientan a seguir escribiendo.
En verdad cuando escribi este relato me inspire en "La muralla y los libros" de Borges y "La muralla china", de Kafka. No era mi intención hacer una crítica política sino mas bien un juego con el tiempo y los nombres... pero es verdad lo que tu dices sobre la clase política
Sera tambien cuestión de que cada lector interpreta un texto de manera diferente, quien sabe.
Con respecto a los politicos, tal vez la problematica reside en su falta de ambición de desear quedar en la historia; tan solo quieren llegar a su puesto publico para vivir en el presente continuo de su corrupción e indiferencia hacia el pueblo.
La comparación con epocas pasadas, sin embargo, no me convence personalm
09/12/2002 16:16:22 »» Isabel:
He descubierto "el confesionario" hace unos días y estoy disfrutando leyendo las historias que aquí se cuentan. La tuya me sugiere la enseñanza de que "conocer la historia evita cometer los mismos errores y promueve acciones en bien de la humanidad". Aunque a fuer de ser realista compruebo dia a dia que no es así. Quizás los profesionales de la politica debieran, inexcusablemente, demostrar, antes de dedicarse a dirigir los destinos de otros, que conocen al menos la historia de su pueblo, de su pais para comprometerse a evitar errores repetidos y promover a su pueblo, a su pais, hacia la evolución positiva, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos que en ellos confían las decisiones políticas. Cualquiera de los mortales de este mundo debiera pensar en el futuro y encontrar al menos u
12/06/2004 3:37:56 »» sebastian gongon:
no sabia que usted se dedicaba tambien a los escritos con tintes politicos,
hay que tener cuidado porque a veces comienza a dominarnos el ego y perdemos la objetividad
igualmente creo que el suyo es un muy buen ensayo
12/06/2004 3:33:49 »» rufino bendietti:
conozco a luciano desde pequeño, esta es sin duda su opera primma!!!
saludos a thiago
30/12/2002 20:48:35 »» luciano:
Hola Isabel.
Nuevamente gracias por tu respuesta y dedicación para con mis escritos
Me gustaria que leyeras el cuento "Animales Racionales", en la sección Confesiones... en verdad me interesa tu opinión y críticas...
Que pases felices fiestas
Adios
18/12/2002 20:19:15 »» Isabel:
Emocionada y agradecida por tu respuesta. Sigo en la línea de animarte a escribir. Para ello te confío una máxima que hace muchos años grabé en mi escala de valores: "Somos creadores del mañana, irremediablemente encontraremos en el futuro lo que hayamos construido en el presente. Aún hay tiempo Creemos para el bien".
No es utopía, realmente he podido comprobar que el esfuerzo por conseguir, continuo, diario, sin descanso, hace que encuentres lo que buscas. La suerte es una utopía, el trabajo, la imaginación y la pasión por llegar a un lugar concreto, empujan hacia el destino deseado. Tu sabes crear con la palabra escrita, hazlo, no te canses, estudia y deja escrito aquello que imagines, pienses o deduzcas. Alguien se lo encontrará algún día y pensará en tí en frecuencia de agradecimi
10/12/2002 18:57:45 »» Luciano Difilippo:
Gracias por tu comentario, Isabel; dejame decirte que tus palabras me alientan a seguir escribiendo.
En verdad cuando escribi este relato me inspire en "La muralla y los libros" de Borges y "La muralla china", de Kafka. No era mi intención hacer una crítica política sino mas bien un juego con el tiempo y los nombres... pero es verdad lo que tu dices sobre la clase política
Sera tambien cuestión de que cada lector interpreta un texto de manera diferente, quien sabe.
Con respecto a los politicos, tal vez la problematica reside en su falta de ambición de desear quedar en la historia; tan solo quieren llegar a su puesto publico para vivir en el presente continuo de su corrupción e indiferencia hacia el pueblo.
La comparación con epocas pasadas, sin embargo, no me convence personalm
09/12/2002 16:16:22 »» Isabel:
He descubierto "el confesionario" hace unos días y estoy disfrutando leyendo las historias que aquí se cuentan. La tuya me sugiere la enseñanza de que "conocer la historia evita cometer los mismos errores y promueve acciones en bien de la humanidad". Aunque a fuer de ser realista compruebo dia a dia que no es así. Quizás los profesionales de la politica debieran, inexcusablemente, demostrar, antes de dedicarse a dirigir los destinos de otros, que conocen al menos la historia de su pueblo, de su pais para comprometerse a evitar errores repetidos y promover a su pueblo, a su pais, hacia la evolución positiva, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos que en ellos confían las decisiones políticas. Cualquiera de los mortales de este mundo debiera pensar en el futuro y encontrar al menos u